Estados Unidos y China pugnan por dominar la Inteligencia Artificial

IA

En la actualidad, Estados Unidos lidera la Inteligencia Artificial a nivel mundial, pero China podría ganarle la partida en los próximos años ante la estrategia del Gobierno de Pekín y las empresas tecnológicas Alibaba, Baidu y Tencent.

La batalla entre las grandes potencias mundiales por convertirse en referente en el desarrollo de Inteligencia Artificial, y responsable para muchos expertos de la Cuarta Revolución Industrial, ya está en marcha. La mayoría de los estudios apuntan a que Estados Unidos es el líder mundial en materia de Inteligencia Artificial (IA).

Ricardo Moya, experto en Inteligencia Artificial de IMF Institución Académica, vaticina que la carrera por el dominio de esta tecnología en el mundo podría ganarla China en los próximos años. En este sentido, basa su afirmación desde dos perspectivas: la económica y la científica. No se puede olvidar que la primera depende de la segunda, ya que no se puede ser un líder económico sin tener una buena posición científica.

China es el país que más publicaciones científicas ha aportado en los últimos años, seguida de Europa y Estados Unidos. Sin embargo, son las publicaciones de Estados Unidos las que mayor impacto (calidad científica) tienen. En cuanto a patentes relacionadas con la IA, Estados Unidos es el líder, bastante por delante de China, quien en 2018 ocupo el octavo puesto”, señala Moya.

Ahora bien, si se analiza el liderazgo económico, a pesar de que parezca obvio decir que Estados Unidos es quien lidera esta área por contar con empresas como IBM, Microsoft y Google, referentes mundiales en esta tecnología, el Índice de Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford, afirma que Estados Unidos y China están prácticamente a la par, según indicadores relativos al ámbito económico y al I+D.

De acuerdo con The Global AI Index impulsado por Tortoise Media, el liderazgo de Estados Unidos se centra en ámbitos como el talento, la infraestructura, la investigación e inversiones empresariales. Mientras, China es líder en cuanto al desarrollo de esta tecnología y se ha de resaltar, como resalta Moya, que además cuenta con un punto diferencial, que es la estrategia gubernamental, mucho más avanzada que la de Estados Unidos.

Precisamente es la estrategia del gobierno la que puede hacer que China sea el líder mundial de la IA en el futuro próximo, puesto que el Ejecutivo de Xi Jinping está apostando de manera ambiciosa por esta tecnología con las empresas más punteras del país asiático como son Alibaba, Baidu y Tencent, teniendo esta última el ecosistema de datos más importante del mundo construido alrededor de su aplicación WeChat, que ofrece servicios de mensajería, redes sociales, pagos online y otras funcionalidades digitales.

Ricardo Moya concluye que el liderazgo actual de Estados Unidos en materia de inteligencia artificial está amenazado por China, que podría sobrepasarle razonablemente pronto. No obstante, ese sorpasso puede darse bajo unas condiciones más que cuestionables. “Estados Unidos, junto con Europa, se centran en un desarrollo de la IA sostenible teniendo en cuenta aspectos como la ética, la privacidad de las personas, la sostenibilidad, la inclusión etc. no siendo así en el caso de China, que está enfocado en el crecimiento sin tener en cuenta estos temas, tal y como está pasando con la aplicación WeChat de Tencent que, con miles de millones de usuarios activos al mes, es usada por el Gobierno chino como medio de vigilancia y espionaje de sus ciudadanos, lo que supone un uso poco ético de la IA con esos datos”, remarca el profesor de IMF Institución Académica.

Posición de España

Lejos de los dos líderes mundiales, Moya recuerda los resultados del Índice de Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford para hablar de España. Dicho índice sitúa a nuestro país en torno al vigésimo puesto mundial, si bien otros rankings nos colocan en la posición décimo quinta, destacando en el ámbito de la estrategia gubernamental.

Uno de los hechos más destacados es que España tenga una Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial que depende directamente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. En este aspecto, a finales del año pasado, se presentó la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA), anunciando una inversión pública de 600 millones de euros para el período 2021-2023, confiando en que esta inversión movilice en torno a unos 3.300 millones de inversión privada.

En cuanto al enfoque científico, cabe destacarse que España está bastante bien posicionada en cuanto a la calidad de producción de contenido científico, principalmente creado en las universidades, aunque cada vez son más los investigadores que denuncian la baja transferencia de conocimiento que hay entre las universidades y las empresas, un punto que se debería potenciar con el fin de aumentar la transferencia de esas investigaciones en el tejido empresarial español.

Respecto a la posición que ocupa España comparándola con el resto de los países de la Unión Europea, hay que resaltar que se encuentra en la parte media-alta de la tabla. Países como Alemania, Francia, Italia o Finlandia están mejor posicionados que España en cuanto la IA.

Aplicaciones más extendidas

Los asistentes virtuales, el aprendizaje automático (Machine Learning y Deep Learning), el reconocimiento de patrones y la robótica son algunas de las aplicaciones más extendidas dentro de la IA. Esto lo podemos comprobar en nuestro día a día cuando por ejemplo hacemos uso de redes sociales, realizamos compras online o consumimos contenido por internet, donde estas plataformas ofrecen contenido personalizado en base a nuestros gustos, aprendidos por algoritmos de IA.

Respecto a si la IA tiene la capacidad de resolver grandes desafíos como el cambio climático, la pobreza o el Covid, la respuesta es que por sí sola no tiene esa capacidad, pero sí que tiene la capacidad de ayudar al ser humano a mitigar estos problemas. “La IA la tenemos que ver como un conjunto de herramientas muy potente capaz de resolver problemas o desafíos muy complejos y estos desafíos pueden tener finalidades muy diversas, desde muy buenas hasta muy perjudiciales. Una de las aplicaciones de la IA de la que no se suele hablar mucho es la de resolver problemas de optimización y precisamente la contaminación, la pobreza o la gestión del Covid podría verse mejorada aplicando este tipo de técnicas”, explica Moya.

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