Muere Santos González Rollan, trabajador del Metro por amianto. ¿De dónde sale esta enfermedad?

amianto

«Santos González Rollán quien fue Oficial de Escaleras Mecánicas hasta 2007 y Oficial Multifuncional hasta hoy ha desarrollado asbestosis por la exposición al amianto que se encuentra en las instalaciones de Metro de Madrid, y ha desarrollado toda su carrera profesional en Metro de Madrid, se encontraba a las puertas de la jubilación, pero una vez más el envenenamiento sufrido por los trabajadores de esta empresa ha acabado con su vida hoy 24 de enero de 2021, otra fecha triste que se suma a las de Antonio, Julián, Pedro, Joaquín, Ramón y un posible ya largo etcétera de una lista funesta que la empresa a cargo de la Comunidad de Madrid está dejando un legado imborrable para la memoria.» Así empezaba la nota de prensa emitida de Solidaridad Obrera Metro Madrid este domingo 24 de enero. Una muerte catalogada como un asesinato «por el amianto y la negligencia.” Hace un mes le diagnosticaron cáncer de pulmón con fibrosis pulmonar. Dolencias derivadas de la asbestosis, una enfermedad laboral desarrollada por la exposición al amianto. Los médicos calculaban que le quedaba un año de vida. Hace una semana, dio positivo por covid. Según explican sus allegados, debido a la gravedad de la fibrosis pulmonar, los médicos no pudieron intubarle y falleció la madrugada del sábado 23 de enero. A González le diagnosticaron asbestosis en 2013; fue el primer trabajador del suburbano al que reconocieron la enfermedad. Después vendrían más. Por el momento, el amianto ha matado a siete trabajadores o extrabajadores de Metro. Y hay una decena de operarios con la enfermedad reconocida y varios casos pendientes de confirmación.

El amianto (también conocido como asbesto o uralita) es un mineral cuyas propiedades lo hacen prácticamente indestructible, de ahí que su uso se extendiese a la construcción de viviendas, la fabricación de automóviles, trenes, buques, electrodomésticos…

Desde hace décadas se sabe que provoca cáncer (mesotelioma, cáncer de pulmón, laringe y ovario) y, según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren en el mundo más de 150.000 personas por su exposición al mineral en el ámbito laboral, familiar y ambiental —en el caso de España son unas 1.500 personas, más que en accidentes de coche o laborales—. Aunque la Unión Europea lo prohibió hace más de diez años, sigue presente en cientos de productos. Y en el mundo más de 40 países siguen permitiendo el uso del amianto y se siguen extrayendo dos millones de toneladas al año, lo que previsiblemente provocará millones de muertes en las próximas décadas. Una auténtica masacre.

Así, se hace urgente la prohibición universal inmediata y el manejo seguro del amianto instalado —2,6 millones de toneladas en nuestro país— que está, en su mayor parte, en el período de finalización de su vida útil y cada vez es más nocivo. Los principales efectos sobre la salud derivados de la exposición al asbesto son: La asbestosis (fibrosis pulmonar), el cáncer de pulmón y el mesotelioma (pleural o peritoneal), habiéndose encontrado también asociación con otras neoplasias (carcinomas gastrointestinales o de laringe).Se ha determinado por los organismos médicos internacionales que los productos relacionados con el asbesto/amianto provocan cáncer con una elevada mortalidad y por ello, desde hace décadas, se ha prohibido su uso en todos los países desarrollados, aunque se continúa utilizando en algunos países en vías de desarrollo.

Los casos de cáncer de pulmón relacionados con la exposición al amianto, denominado MPM (mesotelioma pleural maligno), aumentarán en España hasta el medio millar al año, a partir de 2015; actualmente se registran en España entre 250 y 300 casos anuales de MPM, un tipo de cáncer de extrema mortalidad, que en un 85% de los casos se vincula a la exposición laboral al amianto y frente al que, hasta ahora, no existía ningún tratamiento farmacológico pese a que sólo un 5% de los afectados son susceptibles de ser intervenidos quirúrgicamente.

El asbesto ocasiona la enfermedad cuando es inhalado. La ingestión o el contacto con la piel no son vías de ingreso demostradas como causa de enfermedad. Las fibras de amianto son de tamaño microscópico, se desprenden con facilidad, no se disuelven en el agua pero se pueden desplazar por el aire, ingresando al pulmón con cada inspiración que se haga en un ambiente contaminado.

Las fibras de asbesto pueden pasar al aire o al agua en el medio ambiente a causa de la degradación de depósitos naturales o de productos de asbesto manufacturados. Las personas que trabajan en industrias que fabrican o usan productos de asbesto o que trabajan en la minería de asbesto, pueden estar expuestas a altos niveles de asbesto. Las personas que viven cerca de estas industrias también pueden estar expuestas a altos niveles de asbesto en el aire. Las fibras de amianto pueden liberarse al aire al manipular materiales que contienen asbesto durante el uso del producto, como por ejemplo en demoliciones, mantenimiento, reparación y renovación de edificios o viviendas.

En general, la exposición sucede cuando el material que contiene asbesto es perturbado de manera tal que libera partículas o fibras al aire. Estas enfermedades tienen un largo «tiempo de latencia» (tiempo que transcurre entre la inhalación de la fibra y la aparición de la enfermedad) que puede superar los 30 años.

Así, por ejemplo, en Alemania, como en muchos otros países, se han elaborado curvas de seguimiento uso/enfermedad, dando como resultado que, a pesar de haber interrumpido el uso del asbesto en los años noventa, el mayor número de enfermedades se espera para dentro de 20 años.

En Estados Unidos en el año 2000 fallecieron 1.493 personas por cáncer de pulmón relacionado con la exposición al amianto (o asbestosis), frente a las 77 de 1968, siendo en el mismo año 2000 la principal causa de muerte por enfermedad profesional en el Reino Unido.

Según la Solidaridad Obrera Metro Madrid: «Para que no suceda lo mismo que con el compañero Santos, hay que seguir incidiendo en la erradicación de los materiales que contienen amianto, promover la Ley integral del amianto y buscar la erradicación y la inertización de los residuos que suponen las toneladas de este material cancerígeno. Además, se debe jubilar antes a los compañeros que, como Santos, están muriendo en edades entorno a los 60 años. Algo que, como en el caso de nuestros compañeros con más de 40 años de vida laboral, ni siquiera han tenido la oportunidad de disfrutar de los últimos años de vida.

Es fundamental compensar años de vida perdidos, que según los estudios están tasados en una media de 17 años derivados de la exposición al amianto.”

Estos datos corresponden con los aportados por la OMS y el gobierno de Bélgica, país que, ha sufrido ampliamente de este mal, debido a las fábricas de ETERNIT (URALITA).

“Por otro lado, indemnizar a las familias a través de un fondo estatal para no derivar los casos a los largos procesos jurídicos y, finalmente, articular un plan de erradicación del amianto eficaz para cumplir con la directiva europea que marca este objetivo.”

Santos no recibió formación y protección frente al amianto. Éstas son sus declaraciones en la comisión de investigación frente al amianto en la Asamblea de Madrid:

COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN POR LA PRESENCIA DE AMIANTO EN EL METRO DE MADRID:

11 MAYO DEL 2018 – Javier González y Santos González Rollán.

“Si desde que se empieza a tener consciencia de que el amianto es un riesgo, se hubieran aplicado las protecciones adecuadas, estaríamos de seguro al menos hablando de una esperanza de vida mucho mayor, y en muchos casos, evidentemente, habría supuesto la diferencia entre la vida y la muerte. Hay países como China, Brasil, India que el amianto no solo es legal si no que permite su manipulación de manera incontrolada, sin protección y sin formación, esto nuevamente va a suponer una genocidio en favor de un negocio muy lucrativo, sobre todo en los países con importante crecimiento económico emergente que están aprovechando el bajo coste del amianto, es de seguro que sin esa protección van a morir muchos trabajadores, y además va a suponer un problema de salud pública como ya lo está siendo en las localidades colindantes con fábricas o vertederos

Un trágico suceso, un punto de inflexión.

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