“Los niños, niñas y jóvenes son víctimas de RRSS y youtubers, no seguidores”

seguidores

Los llaman seguidores, son millones y millones en todo el mundo, pero en realidad, son las víctimas. La actividad en internet, en especial la de los youtubers, cuestionados desde varios frentes en las últimas semanas, genera en la mayoría de los niños y adolescentes que les siguen adicción y dependencia, además de otras muchas  patologías físicas y psicológicas que empiezan a preocupar  y mucho a educadores y pediatras.  

Así es como lo ven los profesionales de la educación y la pediatría, como Rosa Funes, pediatra y directora de las “Jornadas sobre niños y adolescentes en Redes Sociales” durante tres años consecutivos en el Hospital Príncipe de Asturias de Madrid, con la participación de abogados, policías, psiquiatras, profesores y neuro-pediatras.  Funes, que es también autora de un ensayo que se publicará en breve, donde analiza como madre y profesional el fenómeno,  concluye tajante que niños y  adolescentes “más que seguidores, son víctimas de RRSS y streamers”.

Los youtubers en boca de todos

El más famoso de los youtubers  españoles,  El Rubius, anunció a mitad de enero su intención de irse a vivir a Andorra, lo que destapaba la estrategia de más de una decena de streamers para eludir la mayor carga impositiva en España. Su comunicado dos semanas después defendiéndose azuzó la polémica, y el Ministerio de Hacienda ha terminado anunciando que elevará el control sobre españoles que simulan vivir fuera mediante nuevas tecnologías como el “big data”.

Se les controle o no fiscalmente, donde apenas hay control es en los mensajes, conductas y valores que trasmiten a los millones de niños, niñas y adolescentes que siguen y adoran a estos jóvenes con grandes ingresos. Los obtienen mediante la promoción de juegos y artículos gamer, así como de productos destinados al consumo infantil y juvenil. YouTube primero, y otras plataformas como Instagram y últimamente Twitch, transmiten infinitas horas de contenidos que solo aportan entretenimiento, contienen lenguaje malsonante y enganchan a las pantallas. El exceso de exposición a las mismas es nocivo y genera graves problemas tanto físicos como psicológicos.

Problemas físicos por exceso de exposición

Según Funes, los trastornos físicos derivados de navegar por internet “se deben sobre todo al exceso de exposición a las pantallas, como los problemas oculares. Se produce sequedad y enrojecimiento ocular. En general se parpadean mucho menos mirando una pantalla y el globo ocular sufre. Se ha observado un gran aumento de casos de miopía en niños y jóvenes, porque los ojos cuando fijan la mirada de cerca o miran una pantalla hacen un esfuerzo acomodativo con determinados músculos. Todos estos mecanismos necesarios para buen desarrollo ocular se están viendo alterados por el exceso de tiempo mirando una pantalla.

Muy relacionada con la exposición prolongada a pantallas se producen la falta de sueño y  la alteración de horarios. Los pediatras atienden cada vez más frecuentemente niños con cefalea (dolor de cabeza), dificultades para la concentración y déficit de atención. “En muchas ocasiones –explica Funes- estas pantallas no están bien situadas con respecto a los ojos y esto lleva a posturas anómalas que pueden acarrear dolores de espalda, a lo que se une la obesidad por falta de ejercicio”.

Copyright: Daniel Marcos Pina

Relacionados con el fenómeno están también “los trastornos de la alimentación, por los malos hábitos al comer siempre con una pantalla delante y los que adquieren al seguir consejos inadecuados en RRSS, que les pueden provocar graves problemas de salud y déficit alimentarios” añade Funes.

Esta neuro-pediatra se muestra especialmente preocupada  por los graves “trastornos relacionados con la exposición temprana. El desarrollo cerebral en la primera infancia tiene gran importancia por la gran vulnerabilidad del cerebro en su desarrollo. Ya está demostrado que el exceso de pantallas en los menores de 5 años se relaciona con retraso en el neuro-desarrollo y la adquisición de ciertas habilidades motoras y sociales; se comunican y relacionan peor con otros niños. Se han observado regresiones psicomotoras en menores de 3 años por la interrupción de estímulos y actividades habituales, así como trastornos del comportamiento y del lenguaje”. 

Problemas psicológicos

En la esfera psicológica  es cada vez más frecuente el  trastorno por adicción al juego digital o videojuegos, pues lo priorizan sobre otros intereses de la vida y las actividades diarias, y deterioran las relaciones personales, familiares, escolares, etc. “Los chavales entran en conflicto consigo mismos, quieren parecerse a los personajes que siguen, se sienten frustrados por no tener lo que otros tienen y se generan problemas de autoestima; también son adictos a los “me gusta”. Los jóvenes sueñan con ser youtubers y ser millonarios como antes soñaban con ser Maradona, pero hacer deporte es sano y sentarse frente a una pantalla no”, nos indica Funes.

Los valores que se trasmiten

Desde la pediatría advierten también de los problemas de aislamiento social, conducta, aprendizajes equivocados, comportamientos violentos en relación con lo que visualizan o con la adicción y primeros contactos con el sexo a través de videos violentos. Además, viven la cultura del mínimo esfuerzo, de la inmediatez, “y luego descubren que es mentira”, dicen los profesionales también muy preocupados por juegos tipo reto viral, que obligan a la chavalería a realizar actividades de alto riesgo, o el acceso a delitos tipo ciber-acoso, grooming, sexting etc…

No obstante, los expertos como Rosa Funes creen que no hay que demonizar redes ni YouTubers, porque están ahí y no van a cambiar. Al contrario, hay que enseñar a nuestros hijos alternativas y aliarse con estos ídolos para que sean sensibles al tema y ayuden, porque es un hecho que influyen en  las nuevas generaciones con los valores que trasmiten. “Estos famosos son jóvenes, han mamado la corrupción y la sinvergonzonería y ahí están ahora diciendo sandeces sin filtro. No se puede exigir sin dar y no les hemos dado un buen ejemplo social. Los jóvenes están viviendo el despropósito político en sus carnes y hacen caso sobre todo a sus líderes de opinión, sus amigos y sus streamers favoritos. No es lo mismo un político diciendo mentiras que un YouTuber. Un niño, o un adolescente, es absolutamente manipulable y absorbible”.

Funes cree que “ellos no son capaces de ver el daño que hacen con algunas de sus actitudes y comentarios. El problema está en que muchos niños la primera vez que oyen hablar de los impuestos, por ejemplo, y lo que oyen es una auténtica barbaridad. Los padres y educadores tenemos que luchar contra armas muy poderosas; son verdaderos líderes de opinión juvenil”.

Experiencia como madre

Esta especialista señala también a los padres como responsables. “Es culpa de quien no educa, de quien abandona su función de controlador de influencias y del libre acceso a redes. Durante la niñez y adolescencia el cerebro no está totalmente desarrollado y no ve las consecuencias de muchos actos igual que un adulto”. 

Funes asegura haber tratado con todas sus fuerzas de trasmitir a sus hijos todos los riesgos explicados y su gravedad. Ella fue de la mano con esa evolución compartiendo con ellos contraseñas y momentos en redes, “pero después fueron buscando su intimidad pero ya había creado cierto clima de confianza y me compartían sus contenidos. Hay que escucharles y no juzgarles; sus tonterías para ellos no lo son. Aconsejar desde el respeto, poner normas para evitar la adicción dando ejemplo y marcar límites sobre lo que es correcto e incorrecto. No podemos dejar que las pantallas sean “chupetes de cristal”.

Copyright: freepik

Como especialista, une a la responsabilidad paterna la de la sociedad y administraciones, al asegurar que en los centros docentes debería incluirse formación en nuevas tecnologías a niños y familias de manera urgente, y que las autoridades mundiales deben asumir el tema como un problema político y económico, “porque el tsunami social de las RRSS es incontrolable”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *