La Ley Trans; la batalla de los sexos y los géneros

ley trans

La macro-petición llamada “Feministas por los derechos de las personas trans”, impulsada por el Ministerio de Igualdad de Irene Montero, tiene a fecha de finales de enero la firma de 612 colectivos de toda España y de 11.000 personas. Estas cifras han generado una gran controversia, y el documento ha sido cuestionado por contener la firma de entidades duplicadas o falsas, por parte de organizaciones feministas contrarias a la inclusión en la Ley Trans de la autodeterminación de género, y cuyo borrador verá la luz en los primero meses de este 2021.

En este manifiesto se define el feminismo como  “un proyecto (…) para garantizar los derechos de todas las mujeres. No para oponerse o cuestionar los derechos de las personas trans, que se enfrentan cotidianamente con el estigma y la discriminación en muchos ámbitos de sus vidas” e insisten en que “otorgar unos derechos por los que el movimiento LGTBI+ lleva mucho tiempo peleando –incluyendo la autodeterminación de género– no es un gesto en contra de las mujeres”. Entre las firmas del manifiesto aparecen las de organizaciones pro-vientres de alquiler, de organizaciones transqueer, pro-prostitución, pro-medicalización de menores, y entidades de Guatemala o República Dominicana.

El texto de la Ley Trans se desconoce. Sin embargo, la titular de Igualdad, Irene Montero adelantó que la “autodeterminación de género” y la “despatologización” quedarán recogidas en el paquete legislativo para proteger los derechos del colectivo LGTBI. Uno de los puntos del debate en torno a la ley está en los requisitos que se requerirán a una persona trans para cambiar de sexo en el registro: la idea del Ministerio es eliminar los requisitos médicos, lo que se denomina despatologización.

Y eso es así porque las modificaciones corporales, sobre todo por medio de tratamiento hormonal, son muy habituales en el colectivo trans, pero ni todas (ni solo) las personas trans quieren modificar su cuerpo.

Las feministas, contra el borrado de las mujeres

En contra de la Ley Trans se posiciona el feminismo, curtido en años de lucha desde el siglo XIX con el fin de conquistar los derechos del 51% de la población de la humanidad, es decir, las mujeres que afirman que como tal son el sujeto político del feminismo. Esta posición sobre la Ley y lo que supone en contra de los derechos conquistados por las mujeres está reflejada en las organizaciones aglutinadas en la “Alianza contra el borrado de las mujeres”.

Una de sus  promotoras, Carme Freixa, psicóloga, sexóloga y periodista feminista, entiende la actitud del Ministerio de Igualdad como de tendenciosa, y afirma que “le han “colado” tantas firmas a favor de su proyecto de Ley  porque la ministra solo escucha a influencers y youtubers;  no conoce bien a las entidades feministas y no ha contado con ellas. Carece de recorrido en el movimiento. Cualquiera que lleve desde los 80 ó 90 en él, sabría que muchas de esas entidades que aparecen en el manifiesto son inventadas”.

Esta plataforma ha puesto en circulación otra macropetición como el manifiesto contra el borrado de las mujeres, con más de 100 entidades adheridas y 3.000 firmas comprobadas, según sus responsables, donde explican que las leyes de autodeterminación de género “borrarán jurídicamente el sexo e imposibilitarán corregir la discriminación que sufrimos las mujeres en el espacio público, por el mero hecho de ser mujeres, y dinamita, por tanto, toda la legislación en materia de igualdad”.

Paralelamente, el pasado mes de noviembre nació la “Confluencia Movimiento Feminista” constituida por 53 organizaciones de mujeres de todo el país. Este 25 de enero  enviaron una carta al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, instándole a revisar las políticas del Ministerio de Igualdad. En ella destacaban “el singular peligro para las mujeres y el gran retroceso en la lucha feminista del reconocimiento de la autodeterminación del sexo –sin ni siquiera informe psicológico previo-. Este permitirá que cualquier hombre autoidentificado mujer acceda, libremente, a cuotas reservadas y a espacios seguros de mujeres (baños, equipos deportivos y sus vestuarios, cárceles femeninas, etc), como viene siendo denunciado en países donde están siendo aplicadas políticas transactivistas”.

Batalla encarnizada de sexos y géneros

Los colectivos favorables a la Ley Trans llaman a esta legión de mujeres tránsfobas o TERFS (término que el feminismo considera insultante y viene de las siglas en inglés de “Trans-Exclusionary Radical Feminist”, es decir Feminista Radical Trans-excluyente). Según se extrae de las teoría Queer, existen personas trans binarias (hombres, mujeres) y no binarias, y eso no significa que sean masculinas, femeninas o andróginas, ni que sean heterosexuales, bisexuales o lesbianas. Muchas personas trans usan un solo pronombre, es decir, masculino (él), femenino (ella) o no binario (elle). En esta guerrilla de denominaciones, los hombres y mujeres que se identifican con el sexo con el que han nacido se les llama CIS, de cisgénero.

Las personas a favor de la Ley Trans suelen referirse a las mujeres CIS como “cuerpo gestante, cuerpo menstruante o cuerpo menopáusico.   Esto es el “borrado” de las mujeres para Carme Freixa, quien explica que “consiguen que desaparezca la palabra mujer, que se atribuyen si así se sienten. Basan su reivindicación en los estereotipos de género y en el sentir, lejos de lo que la ciencia indica, al determinar cuál es el sexo con el que nace cualquier persona, que es un hecho físico constatable”.

Carme asegura que la divulgación de este enfrentamiento crudísimo y muchas veces cruel, con palabras y amenazas muy violentas “suele acabar deslizando la idea de que se trata de un enfrentamiento entre feministas de Podemos y feministas del PSOE, pero no es cierto; en las organizaciones contrarias a la Ley Trans somos muchas mujeres que procedemos de todas las ideologías o de ninguna, que no militamos en ningún partido, y que llevamos décadas defendiendo los derechos de las mujeres”.

Con posiciones tan encontradas la batalla de los sexos y los géneros se ha encarnizado; en cuanto una mujer se muestra contraria en las RRSS a la Ley Trans, automáticamente es acusada de tránsfoba y de utilizar la violencia contras las personas transgénero, como le ha ocurrido a J.K. Rowling o a Lucía Etxebarría, por nombrar a dos conocidas. Sin embargo, siguiendo en  redes ambas posturas, la violencia contras las TERFS puede llegar a intimidar, por encarnizada, como se puede ver en esta página que recoge ejemplos en español, o esta en inglés, y existen infinidad de hilos de Twitter donde se manifiestan ataques claramente misóginos.

Leyes que están en activo

La Ley Trans sustituirá a la Ley de No Discriminación por motivos de Identidad de Género y de Reconocimiento de los Derechos de las Personas Transexuales, de 2014, que los colectivos consideran desfasada por ser anterior a la despatologización de la transexualidad por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde 2009 se han aprobado en doce comunidades autónomas leyes autonómicas que recogen derechos del colectivo LGTB o específicos de las personas Trans. Algunas de estas leyes recogen expresamente el “derecho a la autodeterminación de género” que se quiere incluir en la Ley Trans de Irene Montero.

La autodeterminación y la despatologización de personas transgénero (que no transexuales, muchos de los cuales no están de acuerdo con esta Ley) están basados en los postulados de la teoría o religión Queer, la que entiende que el sexo es fluido y cada persona puede sentirse hombre o mujer o las dos cosas, y solo por esa razón ya deben tener el derecho a serlo oficialmente.

4 comentarios

  1. Resulta evidente la mano del lobby cuir detrás de todo esto. Youtubers o influencers cuyo poder adquisitivo ha logrado comprar y posicionar a una «persone» que de feminista o siquiera de igualitaria, no tiene absolutamente NADA. Es la peor basura misógina que ha pisado un puesto político y un peligro latente para las generaciones futuras. No debemos permitir que esa «contra ley» pase.

    1. Ayer (2-2-21) se hizo público el borrador. Pero al texto de la Ley le queda mucho recorrido. No ha pasado por una comisión de subsecretarios, que debe porque afecta a múltiples ministerios, otras Leyes, asuntos vitales y Derechos Fundamentales. Y si se aprueba esto, o parecido, mucho me temo que acabará teniendo que pasar el filtro del Tribunal Constitucional.

  2. Muy bien explicado, riguroso. Sólo un apunte: la despatologización de la transexualidad por la OMS no es tal. Tan sólo cambiaron su clasificación, pero sigue constando.
    ¡Brillante artículo!

    1. Hasta las narices de los bulos, mentiras y discurso de odio de estas taradas Terfs, necesitan tratamiento psiquiátrico y no solo para curar su transfobia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *