Tirano

El dictador sanchista, un trilero, escenifica y teatraliza su poder con una capacidad de engaño que los ciudadanos no terminan de percibir y eso es un riesgo extremo para los españoles.

Su última intervención sobre su “reivindicación del republicanismo luminoso”, proporciona la evidencia anunciada desde hace ya mucho tiempo y reiterada ahora por Díaz Ayuso, de que Sánchez va a un cambio de régimen en la que consolide su dictadura.

Se ve venir el golpe de Estado del dictador y el ejército tiene en su juramento la defensa constitucional de España, pero Sánchez ya ha silenciado “debidamente” también al ejército desde que llegó a su poder dictatorial.

Sánchez es un narcisista, obseso y sádico del poder por el poder, que tiene como únicos objetivos, él mismo y su poder dictatorial.

El dictador Sánchez carece de todo filtro moral.

El que no lo vea es que no lo quiere ver, bien porque está entre los agraciados del dictador, viviendo a costa de los ciudadanos, o bien recibiendo su cuota por sus votos.

Los socialistas están llenos de “lambanes” , cuya indignidad se ha mostrado manifiesta y evidente porque son esclavos del dictador. Le tienen miedo.

Una gran parte de los españoles, los que no queman cajeros, ni incendian las calles, ni colocan barricadas, ni destrozan mobiliario público en sus algaradas, están demostrando ser una sociedad medrosa y conformista que se prevé puede terminar bajo la mano férrea de la dictadura sanchista.

Cuando España vuelva a las cartillas de racionamiento, al pensamiento único, a las chekas, a la pobreza, a la falta de libertad, en definitiva , al comunismo, los españoles ya no tendrán remedio.

¿Cómo se negocia con un mostruo? ¿Cómo pactar con un cesarismo petreo?, se pregunta González Vara.

Su arrogancia desalmada, la mentira como forma de vida, su mezquindad, la calumnia, la traición, su despotismo, forman parte del ADN del dictador sanchista.

Un destello de esperanza lo han protagonizado los 32 alumnos del colegio La Salle de Palma al defender en el aula lo que sus padres son incapaces de reclamar en la calle.

Que la sociedad tome nota del comportamiento de estos niños, si no quiere seguir bajo el “ordeno y mando” del dictador.

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