Sociedad enferma

Comuniones con el móvil como “regalo estrella”, niños con crucero de fin de curso: se nos sigue yendo la pinza“.( Emilio Calatayud. Juez de Menores), y además, se le regala un automóvil al cumplir la mayoría de edad.

Es la degeneración, la degradación, la perversión de la educación y la formación del niño, del joven y del adolescente.

Madame Curie, Premio Nobel por dos veces en Física y Química, al referirse a la radiactividad manifestó, “un gran avance para la humanidad, pero un peligro si llegaba a manos equivocadas”.

Esta incuestionable afirmación es extrapolable a la tecnología mal empleada.

Una cosa es un “progreso social” y otra, la  degradación social que viene dada por la errónea utilización de los progresos sociales al utilizarlos, sin medida. 

El avance social , en todos sus sentidos, ha de ser bien interpretado y aplicado en sus justos términos por padres y tutores, lejos de excesos y extravagancias que están “fuera de lugar” y que solo perjudican su educación y su formación.

La sociedad está enferma por esa utilización patológicamente abusiva y compulsiva de “móviles, tablets y demás utensilios,” siendo la propia sociedad la víctima de esta errónea y maligna “sobredosis” de tecnología. 

El hombre, en su racionalidad,  ha de emplear la tecnología sabiendo utilizarla,  sin llegar a extremos, que resulten dañinos para la persona.

Está fuera de un discernimiento racional dar el móvil a un niño para que no moleste.

Es ajeno a un discernimiento racional dar al niño una “tablet” para que se entretenga.

Es una desproporcionalidad, lejos del discernimiento racional,  regalar a un hijo un viaje en crucero, como premio a su buen rendimiento académico.

Está en las antípodas de ese discernimiento racional, transformar una Comunión en un acto social parecido a una boda religiosa.

Resulta inviable llevar un carrito de bebé, fumar y  atender al móvil, simultáneamente, aparte de convertir al bebé en un “consumidor  pasivo de nicotina”. Esa conducta está pidiendo a “gritos“ un tratamiento psiquiátrico.

El aislamiento, el cambio de carácter, la disminución en el rendimiento laboral o académico, son síntomas claros de la necesidad de asistencia médica.

La asistencia al Psiquiatría y al Oftalmólogo es obligada, si se quieren enderezar esas patologías propias  del abuso en la  utilización de la tecnología. 

La defensa de que “todos los llevan, todos los tienen”, es demostrativa de la falta de personalidad en los progenitores y sus erróneos conceptos de educación y formación.   

La sociedad está enferma: “Se le sigue yendo la pinza”.

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