Sánchez en Europa: fracaso y chapuza

El “camaleonismo” del dictador va llegando a su fin, va “respirando” por momentos, como puede, pero su manual de resistencia agota sus páginas.

“Moncloa decide, los ciudadanos pagan”. Subvenciones para sobornar votos cautivos, subvenciones que son  los ciudadanos, es decir, los Contribuyentes, los que las pagan: “Compra con pólvora ajena”. El Estado no paga nada porque administra el dinero que los ciudadanos le aportan con sus impuestos.

El Estado no paga nada, y Sánchez malgasta el dinero que ingresa de los contribuyentes.

Tras su nefasta “gira europea”, en el primer día de “las rebajas“ de combustible,  gasolineras cerradas por no poder adelantar el dinero que se supone que vendrá de la Unión Europea y otras gasolineras adelantando ese dinero,  que, ”se supone” que la Ministra de Hacienda devolverá, aunque nadie sabe cuándo. En definitiva, “Pedro en su realidad virtual” y los ciudadanos son los paganos, angustiados y asfixiados.

El exorbitante gasto público de Sánchez, sin control alguno, lo tendrán que pagar los ciudadanos con muchas de sus generaciones. Pero ya no estará Sánchez. Ya se habrá ido, habiendo exprimido el bolsillo de los españoles. Éste fue siempre el objetivo del dictador  y el de sus adláteres y palmeros.

Desastre y ruina económica son los  que viven los españoles desde que Sánchez conquistó el poder de forma tan irregular a través de una moción de censura, avalada por los que quieren dinamitar España, y por los comunistas, únicos comunistas consentidos por la Unión Europea:  La Unión Europea, sabrá por qué.

Pero el poder dictatorial de Sánchez está en su recta final. Sabe que ya no le valen más engaños, más maniobras, más mentiras.

Desde su poder dictatorial ha utilizado la pandemia, la nieve, la calima, y ahora a Putin para autojustificarse, pero eso ya no le vale ante unos ciudadanos que están extenuados por sus falsedades y desmanes.

No tiene sentido del ridículo, del decoro, de la vergüenza.

Y esa gira por la Unión Europea ha colmado el vaso de los españoles quebrados y angustiados, asfixiados.

Ha utilizado todas las páginas de su manual, pero la cesta de la compra, el combustible, la luz, el gas y la angustia desbordada por la estratosférica inflación han provocado su  camino descendente. A la gran mayoría de los españoles hace ya mucho que no les salen las cuentas, no pueden llegar a las necesidades más perentorias. Los ciudadanos  ya no pueden hacer más cálculos, más números. Sus ingresos, en el caso de que los tengan, no les llegan. Hace mucho que no les salen las cuentas porque no les pueden salir. Ya no tienen de dónde.

Su soberbia, su desprecio, su totalitarismo, sus desmanes, sus mentiras, sus subvenciones para votos cautivos, que luego los ciudadanos tendrán que pagar,  han llevado a los españoles a la ruina, a la incertidumbre, a la asfixia.

Todo eso y mucho más, a los largo de su permanencia en el poder dictatorial, marcan ya su final. Todo eso es “progresismo” y con el “progresismo”, pobreza.  

El camino descendente está llegando a su fin. Sánchez sabrá qué fin prefiere. También eso lo está calculando. Para eso se sigue valiendo del pueblo. Solo se importa él mismo.

Hacienda, la cueva de Alí Babá de este gobierno y de sus adláteres y palmeros, está haciendo su “Agosto” en España, pero a los ciudadanos ya no les pueden exprimir más. La gran mayoría de los ciudadanos ya no se dejan engañar más.

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