Diario pandémico. 4 de marzo de 2021

dolly

Querido diario,

Hay noticias que definitivamente me hacen un poco más feliz. Y ayer lo fui, y me pasé la tarde bailando, y al final se me olvidó escribirte. ¿Que qué me ha tenido tan contenta? Pues la vacunación de Dolly Parton. Te acuerdas de ella, ¿verdad? La cantante country esa, la de “Jolene, Jolene, Jolene”. Claro, que la hemos bailado hasta morir, tío, en mis viejas buenas épocas, cuando no era pureta, la cadera no dolía y podía ser el alma de la fiesta.

La cosa es que la tía ha recibido su recompensa, luego de haber donado un millón de dólares para financiar la producción de la vacuna de Moderna. “Dolly recibe una dosis de su propia medicina”, escribió a modo de guiño en sus redes sociales. Bueno, que si te llamas Dolly, seas oveja o humana, de una forma u otra vas a ser un conejillo de Indias, eso está claro. No, diario, claro que no hablo en serio, estoy de bromas, que a esta tía la admiro y la respeto. Quien pudiera tener ese cuerpo a los 75 años, joder. Para mí que el brebaje mágico anti-covid no es lo único que se chuta, que está tiesa como gárgola, vamos.

Dolly estaba tan emocionada que compartió un vídeo del momento de su inoculación, a cargo de su amigo investigador del antídoto, Naji Abumrad, y hasta se permitió bromear con su música, modificando la letra de “Jolene”: “Vacuna, vacuna, vacuna, vacuna, te lo ruego, no lo dudes. Vacuna, vacuna, vacuna, vacuna, porque una vez que estás muerto, es un poco tarde”, cantó. Bueno, que para jingles no estás, Dolly, tú sigue con el country que mal no te ha ido, y deja el marketing para los que saben.

Hay una frase del vídeo que me quedó grabada a fuego. “Sólo quiero decirles a todos ustedes, cobardes, que no sean tan tontos. Salgan ahí fuera y reciban la inyección”, les dijo a sus seguidores. Para mí que las fuerzas armadas de España, Trump, Vizcarra y los políticos argentinos han visto el vídeo antes de que fuera publicado, han seguido al pie de la letra las indicaciones de Dolly y en cero coma se han ido a chutar.

Bueno, de eso no sé, pero estoy segura de que las hermanitas del Rey Felipe VI sí deben ser fieles seguidoras de la rubia, porque han reconocido ayer que se han vacunado contra el COVID-19 cuando se habían pirado a Emiratos Árabes Unidos para visitar a su padre, el emérito, que anda agazapado entre velos y mega edificios intentando escapar de los escándalos. Bueno, tío, menudo trabajo estás haciendo, que tú todo calladito y ahí nomás van tus hijas y te hacen el turismo sanitario y tal, y encima lo confiesan. Que no les has enseñado bien, a mí no me jodas.

“Tanto mi hermana como yo hemos acudido a visitar a nuestro padre y con el objeto de tener un pasaporte sanitario que nos permitiera hacerlo regularmente, se nos ofreció la posibilidad de vacunarnos, a lo que accedimos”, juran en un comunicado las infantas Elena y Cristina, y aseguran: “De no ser por esta circunstancia habríamos accedido al turno de vacunación en España, cuando nos hubiera correspondido’”. Sí, claro, que les creemos, majas, si ustedes siempre por la vía del bien, nunca han hecho nada sucio, claro.

Imagino yo la cara del rey cuando se ha enterado de todo esto, que ni él ni Letizia ni sus hijas han recibido el antídoto aún. Bueno, eso dicen claro, yo por ellos no pongo las manos en el fuego, que ya me he quemado bastante creyendo en la fidelidad de Juanca. Sí, tío, que cuando quiero puedo ser muy ingenua.

Bueno, volviendo a Dolly, creo que su frase me gusta tanto que voy a animarme a mi primer tatuaje, y me la inmortalizaré en el trasero. No, no es raro, te lo juro. Prefiero que quede ahí donde no me da el sol, a que me pase lo que a esa niñata de Estados Unidos que el 4 de marzo del año pasado tuvo la brillante idea de tatuarse la frase “Negarse valiente y radicalmente a usar una máscara”, y luego tuvo que vivir con la chupa puesta todo el verano para que no la golpearan por negacionista del covid. Qué mal rollo, tía, mira que no podías haber elegido una fecha peor para sacar pecho y hablar de máscaras. Así que sí, yo me la estampo en el trasero y a otra cosa.

¡Hasta mañana, querido diario! Que descanses. Te quiere, Maggie

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