Diario pandémico. 3 de febrero de 2021

tests anales

Querido diario:

He leído esta semana en El Ejemplar algo que me ha hecho temblar de pies a cabeza. ¿Te has enterado de que China ha comenzado a utilizar tests anales para detectar la covid? Sí, ya sé lo que estás pensando. Yo no me lo termino de creer todavía.

Tú imagina: vas caminando muy tranquilo por las calles de Pekín, de repente te viene el estornudo, y ahí nomás se te aparecen unos médicos con traje de astronauta y cara de espanto (vamos, ¿a quién le gustaría ser el que hisope los traseros de los demás?), te bajan los pantalones y a otra cosa.

No, que ya lo sé, eso se parece más a una pesadilla. Claro que no debe ser así de grosera la dinámica. Pero no me digas que hay una manera de que la experiencia resulte agradable.

Parece ser que los rastros del bicho este permanecen más tiempo en el ano que en el tracto respiratorio, por eso de las “aguas fecales” y qué sé yo (tío, aún no puedo creer que esté escribiéndote estas cosas), y entonces resulta más eficaz hisopar por detrás que por delante.

He visto un vídeo en el que un sanitario chino explica el procedimiento (no, tranquilo, que lo hace con un muñeco, ¿es qué estás loco?). El tío utiliza un hisopo de algodón, exactamente el mismo que se usa para tomar muestras de la nariz. Bueno, no, claro, no exactamente el mismo, joder, que eso es asqueroso. Otro, limpito. Lo agarra y lo introduce ahí donde tú sabes. 10 segundos y ya, has sido testeado.

El doctor este, un tal Li Tongzeng, asegura que esta prueba no se le hace a todo el mundo, ya que la recolección de hisopos anales “no es tan cómoda”. ¿En serio, Doc? Ya me parecía a mí que era un poquito perturbador andar pensando en hisopar traseros por doquier.

Además, de verdad, pensemos en los médicos. Porque un ginecólogo o un proctólogo ha estudiado para meterse en esos senderos oscuros, que ya sabemos que les mola. Es su elección, su vocación, su forma de vida. Que yo no lo entienda es una cosa, pero allá ellos, están contentos con explorando nuestras cavernas. Ahora, esta pobre gente que ha tenido que soportar la pandemia, el estrés, el cansancio, la cancelación de sus licencias y vacaciones, los pacientes iracundos, y ahora encima los ponen a escarbar por donde no nos da el Sol… Hay que ser desagradecido en esta vida para pagarles de esa forma todo su esfuerzo. “Te has portado bien, ¿verdad, Doctor? Pues bueno, ahora toma ese hisopo y no huelas”. Menudos capullos estos chinos.

Ah, pero ¿sabes qué? Que nosotros nunca queremos quedarnos atrás. Tal como lo lees: Galicia ya está experimentando con los traseros de sus habitantes. Pero espera, que esto es tema serio. Los tests anales se están utilizando allí sólo en caso de pacientes positivos que se encuentran intubados en estado grave en las UCI de los hospitales. Como no pueden testearlos por vía nasal o analizando la saliva, pues los ponen de costado y los hisopan por detrás, para saber si ya son negativos, o si deben aguantarse un par de hisopos más.

La situación es, cuanto menos, humillante, ¿verdad? Ojo, que tal vez encuentran aquí una veta que nadie veía venir. Tú sólo piensa: tests de embarazo, de alcolohemia, de estupefacientes, todo por detrás. Ya veo cómo se lo piensan dos veces. Una sociedad perfecta, joder.

Yo sólo espero que no me pille un resfriado y caiga en una clínica de Galicia. Y si me pasa, ya sabes, no pienso quitarle los ojos de encima a la enfermera. No vaya a ser cosa que decida hisoparme por detrás y por la nariz, que se distraiga y no me cambie el palillo entre una y otra.

¡Hasta mañana, querido diario! Que descanses. Te quiere, Maggie.

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