Diario pandémico. 15 de marzo de 2021

gloria trevi

Querido diario,

¿Te has dado cuenta de que ya ha pasado un año desde que la pandemia se nos metió en las venas? Yo aún no me lo creo, déjame decirte. Haber pasado estos doce meses aquí encerrada, sin salir de farra con mis amigas, sin abrazar a mi hija y mi nieta, sin llevarle flores a mi difunto esposo ni un día de estos 365… A mí se me ha dado por el baile, la lectura y la meditación, y bueno, por escribirte a ti para no morirme de soledad. Pero vaya que hay gente que aún reacciona de manera extraña a esta situación que ya se nos va haciendo natural.  

Fíjate, si no, en Gloria Trevi. Claro, la tía que se suelta el cabello y se viste de reina, a la que todos miran, esa misma. Resulta que durante el fin de semana, le ha tocado hacerse el hisopado, vete tú a saber por qué. Habrás visto que a los famosos les meten el palillo cada dos por tres, sólo para estar seguros. La cosa es que mientras le escarbaban el cerebro bien al fondo, la Trevi ha soltado un “Ay, qué rico” que dejó a toda la comitiva tronchándose de risa. Vamos, que debe ser la única que encuentra en esa experiencia algo placentero. Si tú me preguntas, creo que es la candidata perfecta para publicitar el hisopado anal. Tú sólo imagina, si piensa que el test nasal es rico, con el del trasero se pega un subidón que ni Dios sabe cómo termina eso. Tal vez hasta se anota a la carrera de laboratorio, sólo para poder hacerse con un par de hisopos por izquierda, y practicar en su morada. Morado le va a quedar el trasero después de tanta jarana con el palillo ese, ¿no crees?

Fuente: milenio.com

Y hablando de trasero, otro que no sabe aún cómo manejarse en esta pandemia es Eduardo Bolsonaro, el hijo del presidente de Brasil. “Métanse el barbijo en el culo”, dijo en un vídeo destinado a la prensa de su país luego de haber sido recibido por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.

Los reporteros lo estaban atosigando, aparentemente, con sus inquietudes acerca de las imágenes en las que se lo veía con el tapabocas colocado por debajo de la nariz, y sobre el momento, inmortalizado en vídeo, en el que un funcionario le solicitaba a Ernesto Araújo, canciller brasileño, que se coloque el barbijo para poder acercarse a su colega israelí.

Entonces, digno hijo de su padre, Bolsonaro junior se despachó a viva voz: “Lamento que esa prensa mequetrefe de Brasil cubra apenas cuestiones de máscaras. ¡Ah, la máscara, está con máscara, está sin máscara! ¡Métansela en el culo, joder!”

A mi entender, otro que se merece darse un paseo por China, y que le metan el hisopo hasta el intestino, que su país bastante mal anda en cuestión de gestión de la covid como para que se le ocurra a este niñato maltratar a los que sí respetan las reglas de convivencia pandémicas.

Eduardo ha intentado excusarse argumentando que estaban trabajando, que habían llegado a Israel con un desfase horario de cinco horas, que habían hecho tres escalas, y afirmó: “Hay casos en que no hay tiempo ni de ducharse, uno va directamente a las citas”. Vale, tío, que nadie te ha pedido que acudas a ver al Benji todo aseado y perfumadito, sólo se te pide que des el ejemplo y te coloques el maldito tapabocas de los cojones como corresponde, que ahí cerca de tu Amazonas el bicho este arrasa un día sí y otro también, y el pobre de Netanyahu no ha metido semejante campaña vacunatoria para que vayas tú a joderle los planes.

Y si de reacciones se trata, hay un nuevo candidato a rey, diario, te lo anuncio. Es Prayuth Chan-ocha, el primer ministro de Tailandia, quien disputa codo a codo con Bolsonaro hijo y la Gloria Trevi el primer puesto en este absurdo ranking. Resulta que durante una conferencia de prensa, y molesto ante las incómodas preguntas de los reporteros que habían acudido a la cita, el tío calló, respiró, dejó su atrio, cogió su alcohol y se acercó a los periodistas para bañarlos en sanitizante.

Así como lo lees, que ya sabes que yo no miento. Ante una consulta sobre los posibles candidatos para puestos vacantes en la administración, luego del encarcelamiento por insurrección de tres ministros debido a las protestas de hace siete años, al primer ministro se le ha ido la olla y no se le ha ocurrido mejor idea para callar a los reporteros que vaciarles su spray anti-covid en sus rostros, mientras él cubría el suyo con un tapabocas.

Bueno, de haber sido un hecho aislado, podríamos pensar que el tipo tuvo un lapsus, que todos podemos enloquecer de tanto en tanto, y ahí se termina la historia. Pero no, tío. Minutos después, al verse rodeado de periodistas que lo increpaban, el tailandés volvió a tomar su alcohol y comenzó a rociarlos nuevamente para intentar alejarlos de él.

Para calmar las aguas, Prayuth juró tener “miedo del coronavirus”, como justificativo para semejante reacción. Qué decirte, cari, que cada quien hace lo que puede con este bendito bicho, ¿verdad? No, claro que no. Que a este también hay que ponerlo en un avión sin escalas a China, que le queda bastante cerca, y que lo hospeden unos cuantos días en los laboratorios, y que se convierta en el conejillo de indias de los hispados anales. ¡Menudo trío, imagínate! La Trevi, el Bolso kid y el loco del sanitizante. Casi que quisiera estar yo también en esa fiesta.

¡Hasta mañana, querido diario! Que descanses. Te quiere, Maggie

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