Psiquiatría

Es algo evidente que la Psiquiatría siempre ha sido y lo sigue siendo un tema prohibido, forzosamente ocultado socialmente en España.

Puede que se esté produciendo en la sociedad una apertura a dicha especialidad médica, bajo la denominación de “salud mental”, (para no pronunciar la palabra “maldita”), como la referida a las enfermedades y trastornos mentales, cuya denominación continúa siendo el término a ocultar en la sociedad.

La Psicología y “el terapeuta” están valiendo de puerta de entrada a la Psiquiatría, que sigue siendo especialidad médica estigmatizada.

España se “actualiza”, progresa, se va “contagiando” de algunos avances internacionales, pero le cuesta mucho, lo hace muy poco a poco.

El Dr. Rojas Marcos, D. Luis, Psiquiatra, describe esta estigmatización en su entrevista al Diario La RAZÓN, durante su visita a Madrid para recibir el Título de Embajador Honorario de la Marca España: ”Aún hay mucho tabú sobre la enfermedad mental. La depresión y los suicidios siempre han existido, pero en España nunca se había hablado de ello como ahora”, aunque en algunos momentos u ocasiones,  de forma frívola y comercialmente interesada.

Prueba de todo ello y siguiendo al Dr. Rojas Marcos, es que “la especialidad de Psiquiatría Infantil no se creó en España hasta hace dos años”.

El trastorno mental, ocasional o patológico, siempre se ha ocultado y en colegios, empresas y en cualquier círculo social, se ha marginado y esas reacciones sociales ante las enfermedades mentales son las que han motivado y continúan motivando la falta de tratamiento por vergüenza y miedo del enfermo al rechazo y exclusión social, con los riesgos que ello conlleva para el enfermo y la para la sociedad por la ausencia de tratamiento.

Un trauma en edad infantil, una trauma postraumático, una situación sobrevenida, pueden  tener respuestas distintas en cada persona, dependiendo en aquellas que los reconocen como tales y aquellas otras que no se las reconocen  por vergüenza, miedo u ocultación por el propio subconsciente (Sigmund Freud).

En este orden de cosas, una respuesta adaptativa y emocional se produce siempre que una persona ha sufrido un trauma que ha cambiado su vida.

En este sentido, la pérdida de un ser querido, trátese de persona o animal, hacen entrar al individuo en distintas fases de adaptación emocional que han de ser bien dirigidas y administradas. Esas fases conforman el “duelo”.

Ignorar las fases de ese “duelo”,  a fin de aprender a asumir su propia realidad, pueden hacer que la persona llegue a vivir una existencia irracional con decisiones irracionales con las consecuencias, presente o futuras, que ello conlleva, para sí misma y para otras personas. 

El llamado “luto” puede ser distinto en cada persona y no es algo que la persona deba o tenga que lograr superar. El dolor puede permanecer en la persona y en momentos determinados aflorar en determinadas situaciones, pero el debido tratamiento de las llamadas en Psiquiatría  “fases del duelo”  sirve para de que ese dolor, que suele ser vitalmente inevitable,  sirva para que la persona pueda seguir  desarrollando su vida ordenadamente, sin decisiones insensatas o disparatadas, con sus posibles consecuencias.

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