La triada oscura gobierna

psicopatia

Para ser jefe de gobierno es necesario algo más que ser español y mayor de edad. La capacidad mental es una factor, un dato, una característica personal del candidato en la que nadie repara porque solamente se observa aquello que el marketing se encarga de meter en la cabeza a  los electores que, sumisos a ese marketing, vota muchas veces sin plantearse la transcendencia y las consecuencia de ese voto.

Su capacidad, no ya solo intelectual, sino de raciocinio y, más importante, la mental, la psíquica y ni siquiera “se supone” que sea óptima, porque ni siquiera se plantea. La ciudadanía no importa, solo importan los intereses particulares de los políticos en liza.

España sigue muy atrasada en el tratamiento de la Psicología y la Psiquiatría, a las que socialmente las confina tildándolas de “loqueros “. Ese es el nivel socio-cultural de una gran parte de la población. Que nadie se engañe.

En este “campo”, en esta materia, la estigmatización social continúa siendo patente en la sociedad española y prueba de ello es que el “secreto profesional” es, en las especialidades de la psiquis, en las  que más se exige por parte del enfermo y en las que más  celosamente guarda el especialista.

Lo que ocurre es que cuando se trata de responsabilidades cruciales para la vida social de una nación, como son los profesores, funcionarios, policías, sacerdotes, políticos, sin que  esta  enumeración sea exhaustiva sino meramente enunciativa, la Psicología y la Psiquiatría deberían tener un lugar y cometidos preferentes y predominantes en la elección del candidato, por el bien de la sociedad, que le sufre o a la que protege, según las condiciones mentales de la “autoridad” en cada momento.

En este orden de cosas, la llamada “Trilogía Oscura”, así denominada en  Psicología Clínica y Psiquiatría  (Doctores Delroy, L.Pahlusi y KevinWilliam) porque está compuesta por las caracterizaciones de psicopatía, maquiavelismo y narcisismo, tiene que ser investigada y analizada en las profesiones antes reseñadas antes de su elección por tratarse de una cuestión de orden social, y en muchos casos, de orden público.

La Triada Oscura es objeto del análisis y tratamiento en Psicología Aplicada en los ámbitos de la Ley, Psicología Clínica y gestión empresarial.

Las personas, que con sus actitudes  muestran los cánones propios de dicha Triada, como es la psicopatía, el maquiavelismo y el narcisismo, son propensos a provocar malestar social, crear problemas graves, por estar pensando y calculando permanentemente en sus propios intereses y en la obtención de mando y poder dictatorial. Son dominantes y manipuladores. El orgullo, egoísmo, la falta de empatía, la manipulación, la ausencia de moralidad, la crueldad, megalomanía que llevan estas tres patologías, tienen como único y exclusivo objetivo un interés por sí mismo.

Y si en las personas que ejercen las  profesiones aludidas, ese análisis e investigación es imprescindible, cuando se trata del jefe de un gobierno, esos análisis e investigaciones  se hacen vitales para la sociedad que vive bajo sus decisiones.

Y ese es el caso del Jefe del Gobierno Español en el que estos análisis son cuestión vital, de orden público. 

Cambios de criterio, manías, soberbias, cacicadas, engaños, maniobras malévolas, egocentrismo, patológica ambición de poder dictatorial, son las evidentes actitudes y comportamientos de este mandatario en perjuicio de gran parte de la sociedad española a la que manda con todo su poder dictatorial, salvo a aquéllos  que, aprovechándose de esas nefastas y temerarias  características personales propias de su patología clínica, obtienen, en claro chantaje, todo lo que desean.

Debería existir en la Constitución una previsión imperativa para el análisis de dichos rasgos en la conducta del jefe de gobierno cuando sus actitudes así lo dispongan  a juicio de cualquier grupo político y sin necesidad de mayorías parlamentarias. La vida, los valores, los principios,  y el bienestar social, están en juego.

Se trata de un problema clínico que sacude a la gran parte de la sociedad, excepto, lógicamente,  a los que se aprovechan de esas patologías para sus intereses propios.

En una expresión popular, “vende a su madre por el poder“.

Esto es así y el que no lo vea, es que no lo quiere ver, que es mucho peor y por algo será.

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