«La respiración asistida» de Sánchez

Sólo tiene capacidad para contar votos porque nada de lo que ocurre alrededor le interesa, sólo él mismo. Solo quiere seguir en el poder.  Gobernar no sabe, solo quiere mandar y seguir en el poder.

Solo sabe de maniobrar, de “malversar” las Instituciones, de “pucherazos,” para seguir en su poder dictatorial y cuando los ciudadanos le echen en las urnas dejará un legado de ruinas y mentiras.

Cuando las urnas le echen, su “invento”, su “castillo de naipes” se habrá caído y sus palmeros, sus esclavos, sus aduladores, que para eso les mantiene en sus puestos y les paga, verán que “su dios de barro” ha caído porque no es posible engañar a tantos, tanto tiempo.

Ha degradado el sistema democrático, no hay Institución alguna a salvo de Pedro Sánchez, porque él es dictador y sus mecanismos son de control. Ha limitado la libertad de expresión hasta extremos inconcebibles y no la ha suprimido, porque todavía hay medios de comunicación valientes que no se dejan comprar.

Ha tratado de manipular a la ciudadanía con una constante propaganda de falsedades que han puesto a millones de familias en la ruina. Ha “vendido a su madre” y ha engañado  al pueblo que ha sufrido sus patrañas.

Ha acosado a la justicia, ha “malversado” al Parlamento a base de fullería, filibusterismo y pucherazos, pero intenta seguir todo lo que pueda y para eso “besará la bota de Rufián” (Jorge Bustos ELMUNDO) y de los etarras.

Tratar de decirle al dictador que su apuesta por la extrema izquierda y el independentismo es un camino a ninguna parte ha sido y sigue siendo clamar en el desierto, porque el dictador, con la calculadora en mano, se dedica solo a contabilizar votos que le permitan vivir en la Moncloa  un poco más.

Necesita más genuflexiones, más adoración, más Falcon, más fotos, más pasarelas, necesita sentirse visto y adorado.

En su psicopatía, no siente el dolor ajeno y por ello decide conforme a sus propios intereses sin pestañear. Los “suyos” le criticarán, pero cuando  abandonen sus poltronas. Son unos cobardes.

Necesita seguir, como sea, y, como sea, intenta terminar la legislatura. Sus paniaguados se lo deben.  

“Vende a su madre”.

Su “socios de gobierno” también necesitan seguir todo lo que puedan porque no tienen a dónde ir, aunque no se sabe hasta cuándo, porque su “credibilidad” dependerá de sus estrategias electorales para no hundirse con Sánchez  más de lo que ya lo están.

Quiere intentar agotar su tiempo hasta el final, como sea,  y para eso llama “al orden” a sus ministros.

Sánchez es rehén de sus propias mentiras, miserias, de sus propia farfullería.

Su gobierno es un gobierno en el alambre, al borde del precipicio.

Está en su final.

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