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Lucía Taboada, del Diario AS, lo ha podido decir más alto, pero no más claro: “La Liga ni tocarla, por favor “.

Rubiales, desde fiel defensor de los derechos de la afición futbolera, ha dejado de “comerse el coco” por Florentino Pérez y los otros “grandes” para ampliar la recaudación de esos grandes, en claro detrimento de los modestos y son éstos modestos y la afición los que “pagan el pato” de la ambición desmedida de esa recaudación, y ven que La Liga, La Liga Nacional, su Liga, se desvirtúa en favor de  los intereses de los grandes.

Cambio de criterio de Rubiales, que al ser el “muñeco” de Sánchez en la Federación Española de Fútbol, tampoco es de extrañar, porque esos cambios “vienen de serie” entre los monclovitas, sus comparsas y palmeros.

Los aficionados españoles no gustan de cambios en La Liga, y quieren los partidos de sus equipos, provinciales, regionales, de la Selección, los fines de semana y quieren ir a su estadio a verlos y a animarlos con sus camisetas, vuvucelas, bufandas y todo tipo de atuendos que adquieren en las tiendas oficiales y en puestos callejeros.  La Liga es una fiesta.

Pero las pretensiones de los representantes de los equipos grandes las ha asumido Rubiales que, en un principio, era fiel defensor de esos equipos modestos y de toda la afición.

Pero es evidente que los planteamientos y los principios cambian si un poderoso, si los poderosos te lo piden y esa afición y esos clubs modestos que antes decía Rubiales defender y que esos mismos clubs y afición ahora le tienen que pedir que mantenga su criterio y personalidad.

Parecía que Rubiales, según sus propias palabras, era defensor de esa afición alegre y sencilla, pero desde su comparecencia en la cadena SER, sus nuevos planteamientos han cambiado y ahora son otros.

Pero la afición le sigue diciendo que “La Liga no se toca”, y las dictaduras no me gustan, ni la presunta amenaza de “si echan un pulso, lo van a perder”, que  es  propia de dictaduras.

Si esos “grandes” le dicen a la afición que dada la presente situación no pueden hacer grandes fichajes, esa afición le responderá que todos se han tenido que adaptar a esta nueva situación. Lo que pasa es que esos “grandes” dan prioridad a sus cajas registradoras que a esa afición.

Un aviso para Rubiales y esos “grandes” es que, con sus fórmulas abusivas recaudatorias, pueden perder esa afición alegre y risueña, rica de valores deportivos que llena los estadios y compran equipaciones, banderas y un sin fin de recuerdos que representan y son la “vida“ de La Liga. Es esa afición y sus equipos, grandes y modestos, la que representa la riqueza y la emoción del fútbol, la “vida” del fútbol.

Javier Tebas tiene razón y la afición también.

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