El votante

En las elecciones generales del  23 de Julio, es algo evidente que el dictador cometió pucherazo. Vio que las perdía y él no podía quedar sin su poder absoluto.

Con toda su peor intención y utilizando todo el maquiavelismo del que es capaz, las señaló para el 23 de Julio, forzando el voto por correo, contando con que  la institución de Correos está dirigida por un leal perteneciente a su “secta” sanchista y paralizando el mismo día de las elecciones la comunicación férrea entre Valencia y Madrid.

Una vez convocadas las elecciones, los reporteros de televisión se echaron a la calle para sondear a los ciudadanos sobre su intenciones de votar en dichas elecciones.

Ante la pregunta del reportero a una mujer sobre si votaría o no, su respuesta fue categórica y sumamente ilustrativa : “Ah, no, yo me voy a Japón. No me voy a quedar para votar”.

Ni siquiera se planteó esa ciudadana,  pedir el voto por correo y esperar a su recepción, dada la trascendencia de unas  elecciones, sean del ámbito que sean: Sus vacaciones no las perdía.

Esto el dictador sabe que ocurre en la derecha ciudadana. Ante el “revés “ que sufrió en las elecciones municipales y comunitarias, quiso vengarse  de la ciudadanía y lo consiguió. 

El sanchismo sabe que su “secta” es fija y sabe votar y que, al contrario,  la derecha ciudadana es fluctuante y “va de un partido a otro”, lo que le perjudica de forma definitiva en los resultados electorales, además de su propia comodidad, apatía y pereza.

Todo esto el dictador lo sabe y gran parte del votante de derechas, le “siguió el juego” con su actitud.

La derecha ciudadana, votar sí vota, pero siempre que se lo pongan muy fácil y cómodo y no le obliguen a interrumpir sus propios planes y conveniencias.

Las manifestaciones han sido masivas, pero el dictador no las quiere oír porque únicamente le importa el poder a costa de todo: “Buscaré votos debajo de las piedras”. Cuando no hay escrúpulos ni principios, el fin justifica los medios. 

Es cierto lo que afirma GAD3 de que “a mucha izquierda“ no le gusta Sánchez, pero le gusta menos la extrema derecha” y  es que esa mucha izquierda es antiespañola.  

Para Sánchez, un ser sin principios y sin escrúpulos, un psicópata (sus estentóreas carcajadas en la sesión de investidura, están pidiendo una camisa de fuerza), los objetivos son muy sencillos y juega con mucha ventaja. Si enfrente no tiene a una derecha que “despierta” y le pone freno en las urnas sabiendo votar, esa derecha lo tiene muy difícil. 

El votante de izquierdas es fijo y muy estratégico, sabe lo que vota, pero el de derechas es muy fluctuante y el dictador lo sabe.

Es un problema de la responsabilidad del votante, es un problema de votos y esas abstenciones o “experimentos” han costado cuatro años más de dictadura.

Hitler, Lenin, Putin, Maduro, Hugo Chávez son los puntos de referencia de Sánchez en su obsesión compulsiva por el poder, en su dictadura.

Esa gran parte de la derecha ciudadana volverá a “caer en la misma piedra” y  volverá a arrastrar a todos.

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