Cumplimiento de condenas

cumplimiento condenas

La aspiración de la sociedad en su defensa es que el delincuente cumpla su condena en su totalidad, sin que haya lugar a “rebajas“ penintenciarias.

A este principio general, los representantes de la sociedad en el Congreso de los Diputados le han añadido a esa prisión una carácter presuntamente rehabilitador, cuyo objetivo es su hipotética reinserción en la sociedad.

Esta reinserción es, en principio, un objetivo de una sociedad idílica y solo en algunos casos, puede llegar a cumplirse en la sociedad real, por las propias características de la persona.

Y en ese sentido las decisiones de los miembros de la Juntas de Clasificación y Rehabilitación Penitenciaria y Juzgados competentes ayudan muy poco a esa pretendida reinserción, por los resultados que se ven casi a diario en los medios de comunicación.

Sin embargo, hay delitos para cuyos autores la sociedad exige el cumplimiento íntegro de las penas debido a la entidad, magnitud, ausencia probada de rehabilitación y alarma social de los mismos, y ello en contra de la opinión de algunos grupos políticos que choca frontalmente con los deseos y necesidades de defensa de la sociedad, Diputados que parecen pensar más en los derechos y garantías de estos delincuentes, que en los derechos y garantías de la sociedad, que es la víctima de su vandalismo.

Y en esta línea, en defensa de ese vandalismo de terroristas, violadores, y un largo etcétera de delitos de características similares, fue aprobada en 2.015 la Ley de prisión permanente revisable, Ley que ahora esos Diputados, que parecen amparar más los derechos de los autores de esos delitos que los derechos de su víctima, que es la sociedad, quieren derogar con la enorme oposición de la “calle“, de esa “calle“ a la que dicen representar.

No se trata tanto de disuadir a los autores de esos delitos, disuasión que no existe, sino de proteger y defender a la sociedad del vandalismo de estos delincuentes. No se trata de quitar derechos o garantías a estos penados, se trata de garantizar los derechos y la defensa de la sociedad. No se trata de Códigos Penales duros o blandos, se trata de penas proporcionales a la dureza de los delitos cometidos. Enfermos o no enfermos, estos delincuentes no pueden convivir en sociedad.

El requerimiento de la sociedad de la prisión permanente revisable para estos delincuentes es absolutamente exigible por su imperiosa necesidad, pero son, paradójicamente, gran parte de sus representantes políticos los que no lo ven así.

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