Batallas

Nació con el siglo XIX y en 1.914 estalló la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra con millones de muertos y, a pesar de la neutralidad de España en la contienda, sufrió sus consecuencias.

Esta Gran Guerra terminó en 1.918, pero ese mismo año le sorprendió la epidemia de la gripe española, con cincuenta millones de muertos, sobreviviendo a aquel horror pandémico. Tenía 20 años.

Con 29 años sufrió las consecuencias de la Gran Depresión con la caída de la Bolsa de Nueva York y aparecieron nuevamente la pobreza y el hambre. 

En 1.936, contando 36 años, se declaró en su país una guerra civil en la que se mataron los españoles entre ellos. Vivió las checas, los paseíllos, los asesinatos, las persecuciones, los frentes de la guerra y las resistencias, dependiendo del bando donde le hubiera sorprendido la contienda. El hambre, la miseria, los chivatazos, las barricadas, las escaramuzas, el miedo, la muerte, le persiguieron hasta 1.939, en que terminó aquella sangría entre españoles. Él tenía 39 años.

Pero ese mismo año comenzó la Segunda Guerra Mundial que llevó al holocausto y la matanza de seis millones de judíos porque Hitler los consideró responsables de todos los males de Alemania. Esta barbarie terminó habiendo cumplido los 45.

Posteriormente vendrían la guerra de Corea y la de Vietnam y cuando termina ésta última tiene ya había cumplido los 75 años.

Ahora, una gran parte de jóvenes les dicen irresponsablemente a sus abuelos que no tienen ni idea de cómo es la vida, pero esos abuelos, han sobrevivido a guerras y catástrofes y, además, se lo dicen disfrutando de todas las comodidades que esos abuelos nunca conocieron y se quejan porque tienen que quedarse en casa, llevar mascarilla y no pueden organizar los fiestones a los que vienen acostumbrados.

Pero son incapaces de pensar, de valorar que esos abuelos, sus abuelos, a pesar de todas las adversidades vividas, nunca perdieron su fuerza, su alegría y sus ganas de vivir. Es evidente su ejemplo para la sociedad. Nunca tuvieron tiempo para lamentaciones porque tuvieron que sacar a los suyos adelante.

Y ahora, el vicepresidente segundo del gobierno y “para asuntos sociales”, el “vocero  mayor” de este gobierno de “conveniencia” y nacido en 1.978, desconocedor objetivo de todo lo anterior, se inventa la eutanasia, que incluye a trastornados mentales, porque esos mayores, como ya tiene dicho, le sobran, y quiere que se vayan “a la mierda“ (las palabras, dichas en público, son suyas). Consigue aprobar la Eutanasia, en lugar de promover e incentivar los cuidados paliativos, que sería lo correspondiente a sus competencias.

En contra de tanta ignorancia juvenil y de ese dislate político, a la sociedad le corresponde cuidar y oír a sus mayores que llevan en su piel la sabiduría de la vida y en su retina lo visto y lo vivido. Tuvieron que crecer, madurar y aprender a vivir antes de lo naturalmente previsto. 

Ellos pueden transmitir esa historia, cuyas sombras el pueblo no puede dejar que se repitan.  No es cuestión de “mandarlos a la mierda”, es cuestión, muy al contrario, de aprender de ellos.

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