Lula da Silva, las siete vidas del nuevo presidente de Brasil

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El pasado 1 de enero fue un día especial para Luiz Inácio Lula da Silva. El antiguo líder sindicalista de 77 años volvía a la primera línea política. Y lo hacía jurando el cargo como nuevo presidente de Brasil. Pasadas las tres de la tarde, hora de Brasilia, se convirtió en el 39º mandatario del país sudamericano. La izquierda brasileña recuperaba el poder tras los últimos cuatro años gobernados por Jair Bolsonaro. 

La ceremonia de investidura se celebró ante el Pleno del Congreso. Junto a Lula da Silva, también juró su cargo el nuevo vicepresidente —y antiguo adversario político—, Gerardo Alckmin. En la sesión, también se recordó a la leyenda del fútbol carioca Edson Arantes dos Nascimento, más conocido como Pelé. El astro del balón, campeón del mundo hasta en tres ocasiones, falleció unos días antes de la celebración del acto. 

Lula gobernará durante los próximos cuatro años. Este será su tercer mandato. Hay que recordar que presidió el país en dos mandatos anteriores. Entre los años 2003 y 2010, implantó programas sociales que disminuyeron los altos niveles de desigualdad y pobreza. La presencia internacional de Brasil aumentó, cuyo culmen fue la celebración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro del año 2016. Durante los años de su mandato, la economía de Brasil llegó hasta la sexta posición mundial, adelantando a economías como la del Reino Unido.  Pero no todo fue de color de rosa. Varios casos de corrupción empañaron la imagen del político brasileño. Pese a que en el momento de su salida gozaba de unos niveles muy altos de popularidad —87%— y su gestión obtuvo un consenso mayoritario, estos casos de corrupción pasaron factura al PT (Partido de los Trabajadores) y a su sucesora Dilma Rousseff. 

Una victoria muy ajustada

Lula se impuso el 30 de octubre al entonces presidente Jair Bolsonaro, por un 50,9% de los votos, frente a un 49,1% que obtuvo su adversario. El resultado electoral evidencia la polarización de la sociedad brasileña. Durante la campaña electoral fueron varios los ataques verbales entre los candidatos y las faltas de respeto. Todo esto agravó el clima de crispación que ya existía de antemano entre la población. Incluso se llegó a protagonizar algún que otro acto incívico. Uno de los retos que tiene el nuevo presidente brasileño es calmar la situación y crear un clima de concordia. 

Resurrección política

Después de pasar 20 meses en prisión, el dirigente del Partido de los Trabajadores ha llegado de nuevo a la presidencia del país. Nadie se podía imaginar que, tras su caída en desgracia por los casos de corrupción, volvería a conseguir llegar a lo más alto. Lula entró en prisión en 2018. En noviembre del año 2019 fue puesto en libertad. Pudo hacerlo gracias a una decisión del Supremo Tribunal de Justicia (STF). 

Pero fue después de una investigación periodística cuando la resurrección comenzó a fraguarse de forma más sólida. Esta investigación reflejó las irregularidades judiciales en el caso Lava Jato, por el que Lula da Silva fue encausado. Después de esto le anularon las sentencias y más tarde recuperó sus derechos políticos. 

Nuevas medidas y retos futuros

Son varios los retos a los que debe enfrentarse el presidente brasileño. Uno de ellos será la lucha contra el hambre que sufre una parte de la población. Lula afirmó que volverá a implementar el programa ‘Bolsa Familia´’. Este programa fue una de las medidas estrella en sus anteriores mandatos. Pero tendrá nuevas novedades, según dijo el presidente brasileño esta vez será más amplio y se distribuirá de una forma más justa. “Nuestras primeras acciones apuntan a rescatar del hambre a 33 millones de personas” dijo Lula da Silva. 

En su discurso no faltaron las menciones a la celebración de la democracia en el país. También hizo mención a medidas económicas enfocadas en la mejora del salario. El presidente afirmó que subirán el salario mínimo y también acabarán con el aumento del desempleo. 

Una de las medidas del programa del nuevo presidente será la lucha contra la deforestación en la Amazonia. En los últimos tiempos, este ha sido uno de los temas más controvertidos en la política brasileña. Tanto es así, que ha trascendido a la política internacional, dada la importancia del entorno natural para la sostenibilidad del planeta. 

Como se ha mencionado anteriormente, otro de los retos futuros es la crispación y polarización instalada en cierto sector de la sociedad. Lula da Silva afirmó que gobernará para todos los brasileños. Esperemos que entre todos despejen la crispación de la escena pública.

Luiz Inácio Lula da Silva, el hombre que fue sindicalista, presidente y que pasó por prisión, tiene cuatro años por delante llenos de desafíos. Dicen que la realidad muchas veces supera la ficción. No podemos asegurar que esto sea del todo cierto; pero, sin duda, lo de Lula parece de película. 

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