La resistencia de las mujeres saudíes a la dictadura y el patriarcado

lujain

Decenas de mujeres en Arabia Saudí son arrestadas, acosadas y perseguidas por su lucha por la igualdad y el reconocimiento de Derechos Humanos.

Lujain Al Hathloul es una las personalidades más conocidas del activismo por los Derechos Humanos en Arabia Saudí y en toda la región de Oriente Medio. La activista ha sido condenada a cinco años y ocho meses por un tribunal especial acusada de “desestabilizar el reino”. Desestabilizar el reino es como Arabia Saudí cataloga a la reivindicación legítima de los Derechos Humanos por ciudadanos activistas, que no se callan y que no se conforman con la dictadura que les oprime, especialmente si son mujeres.

Todo comenzó desde que era joven, según cuentan los familiares de Lujain, ella no aceptaba el latente patriarcado y las normas de segregación sexual que dominan y asfixian toda la vida social. A Lujain se la recuerda como “esa niña que se atrevía a cuestionar cosas que poca gente se atrevía, y que para la moral dominante era de mala educación o demasiado transgresor”.

En el año 2014, cuando vivía en Emiratos Árabes cursando un máster en sociología, Lujain hizo algo muy atrevido. Había obtenido un permiso de conducir, pues en Emiratos no estaba prohibida la conducción para las mujeres. Arabia Saudí y Emiratos son miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, y entre las políticas de cooperación entre países está la validación de los permisos de conducir en cualquier Estado miembro. Lujain intentó conducir desde Emiratos Árabes hasta Arabia Saudí para desafiar la prohibición de la conducción a las mujeres y reivindicar la eliminación de esa normativa. Desafortunadamente, en la frontera fue arrestada y encarcelada durante 73 días.

Tras aquel acontecimiento, Lujain comenzó a hacer campaña contra esa injusticia. En el año 2015 intentó presentarse a las elecciones locales, las primeras en la historia de Arabia Saudí en las que se permitían las candidaturas femeninas. Consiguió reunir 14.000 firmas para presentar ante el rey Mohamad Bin Salman. En la solicitud se reivindica la eliminación del sistema de tutela, ese infantil capricho de que las mujeres puedan vivir sin la necesidad de una tutela masculina. En Arabia Saudí las mujeres no podían realizar ningún trámite administrativo ni tomar ninguna decisión seria sin la autorización de su tutor, sea marido, padre o hermano. Todas las reivindicaciones, fueron aparentemente ignoradas por el Estado.

En el año 2018, cuando Lujain se encontraba en Emiratos Árabes fue secuestrada por fuerzas y cuerpos de seguridad, transportada a Arabia Saudí, arrestada durante dos días y cuando fue liberada le prohibieron salir del país y le advirtieron: “ni una palabra”.

Dos meses después, la policía arrestó de nuevo a Lujain, esta vez junto con otras mujeres activistas en la campaña que había iniciado Lujain. El arresto se dio sin ninguna garantía procesal, no tuvieron acceso a un abogado y fueron prohibidas de mantener contacto con sus familias. Lo curioso de esta vez fue que ese mismo año Arabia Saudí publicó una serie de reformas legislativas donde se permite conducir a las mujeres, y se reformó el sistema de tutela, pero manteniendo a las ideólogas en prisión. Las reformas fueron parte de una campaña de marketing para mejorar la negativa imagen internacional que Arabia Saudí tenía, y sigue teniendo.

Desde entonces Lujain se encuentra en prisión, y durante esta estancia, Lujain ha sido sometida a torturas, que incluía golpes en los pies, azotes, descargas, submarinos, acoso sexual y  amenazas de violación, en las que incluso ha estado presente Saud Al-Qahtani, un importante consejero real, según denunciaron sus familiares cuando se pusieron en contacto con ella.

En marzo de 2019, se condenó a la activista a 5 años y 8 meses de prisión bajo la acusación de “realizar acciones que suponen un peligro a la seguridad nacional y querer desestabilizar el reino”. Esas acciones en realidad fueron contactar con organizaciones de Derechos Humanos, contactar con periodistas, activistas y diplomáticos extranjeros.

Durante su encarcelamiento, el caso de Lujain se hizo viral y ha recibido una avalancha de apoyo y solidaridad internacional. En el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, 36 países entre los que estaban Francia, Gran Bretaña y Alemania pidieron al gobierno saudí que liberara a las prisioneras saudíes entre las que se encontraba Lujain. De la misma manera El Parlamento Europeo ha pedido repetidamente a Arabia Saudí la liberación de Lujain y otras presas.

Con menos entusiasmo, el Congreso de Estados Unidos, por iniciativa del congresista democrata Louis Frakel ha aprobado resoluciones en favor de los presos, pero sin mucho poder vinculante ni práctico, ni nada que amenazase las fluidas relaciones económicas y militares entre EEUU y Arabia Saudí.  

Lujain ha llevado a cabo numerosas huelgas de hambre por las torturas, los tratos degradantes a los que ha sido sometida. A día de hoy sigue siendo parte de la campaña internacional contra la represión de Arabia Saudí y numerosas organizaciones internacionales siguen solicitando su liberación. En Amnistía Internacional recogen firmas para su liberación.

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