James Dean en la “recta final” de las elecciones catalanas

james dean

Este lunes, 8 de febrero, es el principio del fin. El inicio de la semana final de la campaña de las elecciones catalanas, en las que el CIS de Tezanos da como vencedor al candidato socialista Illa. No podía ser de otra manera, aunque a resultas del plebiscito será el expresidiario Junqueras quien decida quién será “President” (lo de “Molt Honorable” me lo ahorro, porque está cada vez más difícil, viendo a la peña que se presenta).

Este lunes, 8 de febrero, también el mítico actor James Dean habría cumplido 90 años. En su corta pero meteórica carrera cinematográfica, Dean fue nominado dos veces para un Óscar. El actor, nacido un día como hoy en Indiana (Estados Unidos), hace ya casi un siglo, alcanzó la fama mundial “Al Este del Edén”, su figura se hizo “Gigante” y ni tan siquiera vio estrenar “Rebeldes sin causa”, la “peli” que rompió moldes con amplio despliegue de cámaras en movimiento, “cámara subjetiva” y contrastes de colores.

En “Rebeldes sin causa”, James Dean acepta el reto de un líder pandillero a una carrera suicida: “Chickie Run”. Un “duelo” de coches robados, que conducen a gran velocidad hacia un acantilado. Pierde quien salta primero del vehículo antes de precipitarse al vacío. La ironía del destino hizo que Dean se matase en un accidente de coche.

“No voy a permitir nunca que el PSC se suba a un autobús que se dirige a un precipicio”, me decía personal y reiteradamente Miquel Iceta cada vez que conversábamos, cuando Iceta era el máximo exponente de los socialistas catalanes y su cartel electoral. Quizás por esto Pedro Sánchez le haya quitado de en medio.

A Sánchez le interesa a toda costa llegar a un entendimiento, a cualquier precio, con los “rebeldes sin causa” del independentismo catalán, que han optado por seguir el consejo de Jean Paul Sartre: “sed realistas; pedir lo imposible”.

Si para ello tiene que inmolar a Salvador Illa arrojándolo al precipicio político, como los espartanos arrojaban a sus prisioneros, lo hace y ya está. Todo vale para Pedro Sánchez con tal de verse él mismo cada vez más “Gigante”.

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