Cuando Borrell fue a por lana y salió trasquilado

putin

Moscú (Rusia), viernes 5 de febrero de 2021. El Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior y de Seguridad, el español Josep Borrell, visita la capital moscovita y se convierte en el primer “Ministro de Exteriores” europeo que pisa la capital rusa en ocho años. Bravo por Borrell, y doblemente “bravo”, por hacerlo precisamente en el momento en el que las relaciones entre el Gobierno de Putin y Bruselas están en uno de sus peores momentos. Pero ni un “bravo” más.

Don Josep iba con el “recado” de la Unión Europea de decirle al régimen de Putin que lo de la detención del opositor Alexei Navalny está muy, pero que muy feo, y que si la UE no impone sanciones a Rusia es porque Alemania y otros estados miembros, entre ellos España, se han opuesto.

“Una de cal y otra de arena”, ha debido de pensar Borrell, todo ufano, que además de cumplir fielmente con su misión diplomática europea, creía dejar en buen lugar al “jefe” monclovita Pedro Sánchez, y que podría sacar pecho: “mira cómo le he tirado de las orejas a don Vladimir”, vendría a pensar (es un suponer, claro).

Sí, lo de Navalny está muy mal. Es un “asunto envenenado” (con perdón) y es un atropello a los Derechos Humanos. Uno de tantos, como los que se perpetran también en EE,UU. con las penas de muerte; en China y en tantos y tantos rincones de este planeta. Está muy mal y hay que denunciarlo. Por supuesto.

Pero Pepe Borrell (que así le llaman sus amigos, entre los cuales no me cuento) no nació precisamente ayer, y debió de haber calculado que Putin no se quedaría callado, porque no lo hace nunca, y que su representante y ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, tendría preparada una respuesta (soplada directamente por su jefe, don Vladimir). Y así ha sido.

Y, así, ha sido que Borrell se ha quedado callado, mudo, cariacontecido, circunspecto y sin saber qué replicar… “¡Tierra trágame!”

A Lavrov le ha faltado tiempo para aplicar aquello de “y tú más” y enseguida ha sacado a relucir a los “presos y refugiados en Bélgica, Reino Unido o Suiza del procés catalán”, un espaldarazo a los nacionalismos y separatismos (a todos los nacionalismos y separatismos de Europa, y no sólo a los de España), que pretenden desunir a la UE, que es lo que realmente interesa al Kremlim: la Europa dividida y enfrentada.

“Шупатэ-эса”, han debido de pensar don Sergei y don Vladimir, éste último retorciéndose de risa en su despacho presidencial. “Шупатэ-эса”, que es la traducción literal del ruso al español de la expresión “¡Chúpate esa!” Y para guinda del pastel, Sergei Lavrov le espeta en toda la cara a Borrell que Moscú ha decidido expulsar a varios diplomáticos de Alemania, Suecia y Polonia, por haber participado en las protestas contra el encarcelamiento de Navalny.

¿Podría empeorar aún más la cosa? Sí: podría.

Me cuentan personas que le conocen bien que a José Luis Rodríguez Zapatero se le ha pasado por la mente ofrecerse de mediador entre Bruselas y Moscú, y teniendo en cuenta su curriculum con el régimen venezolano de Maduro, en Europa han dicho espantados “¡ni se te ocurra!”. Y más risitas en la Plaza Roja.

Y “don Borrell” (ya sé que el “don” no es tratamiento que preceda al apellido, pero algún “don” habrá que ponerle al pobrecillo), habrá tenido que llamar a Bruselas con el rabo entre las piernas (con perdón otra vez), para dar cuenta del corte de mangas de la política exterior rusa, que tiene más capas que una “matrioska”.

Cómo habrá sido el “patinazo”, que la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha tenido que salir al paso, en plan “Catwoman”, enseñando las uñas y con actitud “pelín tarasca”, diciendo eso de que “España es una de las 23 democracias plenas en el mundo”, mientras que “Rusia está en el puesto 124 de 167 países”.

¿Cómo no se le habrá ocurrido a Borrell decir algo de esto? Pues muy sencillo: porque no estaba en el argumentario bruselense. Pero tenía que haberlo previsto.

Como se ven muy bien los toros desde la barrera, no seré yo quien diga que cualquiera lo hubiera hecho mejor que Borrell. Pero también es verdad que cuando Javier Solana fue “Míster Pesc” estas cosas no le pasaban. Claro está: eran otros tiempos. Y otros políticos.

Y, mientras tanto, otros descubren América…

Los medios amigos de La Moncloa (y los no tan amigos también) despliegan desde ayer viernes sus respectivas portadas señalando que el gerente del Hospital Clínico San Carlos de Madrid se ha vacunado saltándose el turno. Vamos, que es uno de esos setecientos “listillos” pillados “in fraganti”, y que la “sagacidad” de La Sexta y su “Equipo de Investigación”, el de Gloria Serra, que acaba de cumplir diez años en antena, (por cierto, felicidades) han “destapado” la trampa, la “mentirijilla” del aludido gerente, José Soto Bonel.

Bueno, vale, de acuerdo: Soto Bonel ha mentido. Pero los “investigadores” de Serra no han investigado bien.

Veréis, chicos: bastaba con preguntar a los médicos del hospital madrileño para enteraros de que les había llegado una remesa descongelada de tres mil vacunas, y que, o se utilizaban, o se perdían sin remedio.

Y decidieron vacunar a toda prisa para no desperdiciarlas. Vacunaron hasta a los “gorrillas” del parking del hospital, esos “negritos” (lo digo en diminutivo para que, aunque me llamen racista, no puedan decirme que lo soy mucho. Pero es que son negros, oiga, qué le vamos a hacer…) esos “negritos”, digo, que se colocan en las inmediaciones del aparcamiento que circunda el hospital y no tiene regulación de la O.R.A. (de pago), para ayudar a los conductores que llegan a encontrar una plaza libre, porque se va a marchar uno que estaba estacionado en ella, y ellos ya lo controlan. Y todo, a cambio de un “buenos días”, una sonrisa y un euro. Que tampoco es tanto, cuando ellos soportan el frío y la lluvia del invierno madrileño, o el calor agosteño de la Villa y Corte. Así todo el año.

Pues eso: que vacunaron a todo el que pasaba por allí, como también lo hicieron en un hospital vasco, que hasta vacunaron a un mensajero del Telepizza que llevaba una “de pepperoni e funghi”, o algo así, que mis fuentes no han entrado en tanto detalle. Pero claro, como en Euskadi manda Urkullu (PNV) y no mi querida y admirada Isabel Díaz Ayuso (PP), que yo sigo haciendo méritos para “adulador a sueldo”, pues eso. Que se rasgan las vestiduras en Madrid y se callan como… como… como ”puertas” en el País Vasco.

Para colmo, estos medios (todos: amigos y no amigos de La Moncloa) han “descubierto América” a estas alturas. Porque lo del gerente del Hospital Clínico San Carlos se sabía desde hace tiempo.

Pero claro, aún no había pasado por allí Gloria Serra.

Otrosí digo, Gloria, que ya puestos espero que al menos informes en tu programa sobre cuántos de estos setecientos listillos vacunados antes de tiempo son el PSOE, cuántos del PP, cuántos de Podemos, y así sucesivamente.

Y, sobre todo, cuántos de ellos han dimitido. Pero, en fin, es que sabiendo este dato me da la risa… por no llorar…

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