¡SOS pensiones! Retrasar la edad de jubilación o crear cuentas nocionales

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Desde que en la década de los 90 del pasado siglo la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones está en peligro. De nada servirá que se cree más empleo ni aumentando los salarios y las cotizaciones sociales o usando los impuestos. El problema de España es que tiene una población cada vez más envejecida y que la esperanza de vida va aumentando.

El Gobierno prepara nuevos cambios, cuyo enunciado ya está en Bruselas. Pero los expertos ya adelantan que no será suficiente. En su opinión, será necesario retrasar la edad de jubilación, por lo menos 1,3 años, ya que la esperanza de vida en España cada vez es mayor, o crear nuevos elementos como las llamadas cuentas nocionales, o también cuentas complementarias de capitalización.

Como publicó El Ejemplar en Lo que podemos esperar de la reforma de las pensiones el Ejecutivo fía la viabilidad financiera y sostenibilidad del sistema a nueve cambios. El profesor Enrique Devesa, de la Universidad de Valencia e IVIE) y Rafael Domenech (jefe de Estudios del BBVA Research) se muestran partidarios de la creación de las llamadas cuentas “nocionales individuales” en su estudio realizado para la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Pero hay más. Un estudio del Instituto de Pensiones BBVA de los expertos Mercedes Ayuso, Edward Palmer y Jorge Bravo, también ponen el dedo en la llaga: en 2027 la edad de jubilación legal será de 67 años, pero no es suficiente para absorber el crecimiento de pensionistas y los cada vez menores ingresos por cotizaciones: se debería subir hasta los 68,3 años para compensar la esperanza de vida, recomiendan. En el horizonte están los 70 años, sobre los que alguna vez ya se ha hablado.

Cuentas nocionales

En el informe “Las cuentas nocionales individuales: elemento central de la reforma del sistema de pensiones en España” de Fedea se recomienda transformar el actual sistema por otro de cuentas nocionales, cuya conclusión sería una pensión inicial menos generosa que la vigente en la actualidad.

El primer peligro sobre el sistema -argumentan en Fedea- es revalorizar las pensiones en función del IPC al elevar aún más la diferencia entre los gastos del sistema y los ingresos.

La solución pasaría por la creación de cuentas nocionales individuales, es decir, un nuevo sistema que consistiría en crear una cuenta ficticia a cada trabajador la primera vez que se incorpora al mercado laboral y a partir de ese momento ir sumando sus cotizaciones a la Seguridad Social. Cuando alcance la edad de jubilación, la pensión se calculará dividiendo la cifra acumulada de las cotizaciones de toda la vida laboral entre el número de años que resten según la esperanza de vida media del país. Este sistema ya se usa en países como Suecia, Letonia o Polonia.

El estudio de Fedea suma a estas cuentas un sistema de previsión complementaria de capitalización para todos los trabajadores, lo que hoy se conoce como fondos de pensiones. Las aportaciones procederían directamente de un porcentaje del salario del trabajador, siendo de carácter voluntario, quien además podría tener la opción de trasladarlo a una entidad privada si encuentra mejores condiciones de rentabilidad.

Retrasar la edad de jubilación

Si desde Fedea la propuesta es actuar sobre los ingresos, en la Fundación BBVA pensiones se pone el énfasis en aumentar la edad de jubilación, de momento 1,3 años más, hasta los 68,3 años frente a los 67 de edad legal que habrá en 2027.

En su estudio “Edad de jubilación y vinculación a la esperanza de vida: corrigiendo el gap en las estimaciones” se advierte del peligro que supone para el sistema público el aumento de la esperanza de vida. Precisamente este indicador ha comenzado a utilizarse en algunos países en sus reformas de pensiones porque el problema no es sólo de España.

El estudio hace referencia al problema que supone la elevada longevidad en España, 83,3 años (80,4 en hombres y 86,1 en mujeres). A ello se le añaden las caídas de fertilidad y las crisis económicas (2008) y la actual, además de la pandemia, con el consiguiente aumento del paro. Un coctel molotov para el sistema público de pensiones.

Estos problemas son similares a otros países, por ello para “salvar” las pensiones han optado por elevar la edad de jubilación, que va desde los 65 años (República Checa, Hungría o Letonia) hasta los 67 años (España, Portugal, Bélgica, Gran Bretaña, Alemania, Francia o Italia).

La mayoría ha optado por tener en cuenta la esperanza de vida indexándola a la edad de jubilación o fijando una proporción constante entre los años trabajados y los años jubilados. Aunque tampoco se puede obviar la tasa de mortalidad.

Su conclusión es que el cálculo de la edad legal óptima de jubilación es un proceso que requiere una estimación adecuada sobre el número esperado de años de vida a lo largo del tiempo, por lo que consideran conveniente incorporar en el procedimiento de cálculo las tendencias de esperanza de vida.

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