CCOO y UGT piden a la SEPI el “rescate” de Correos

Correos

Las cosas andan mal para Correos y los sindicatos CCOO y UGT acaban de pedir ayuda a la SEPI para que acude al rescate de la empresa. Para ello, proponen que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales utilice los fondos de apoyo a la solvencia de empresas estratégicas.

De acuerdo con los datos económicos de que disponen ambas centrales sindicales por los informes entregados por la propia empresa postal, el operador público postal ha sufrido unas pérdidas de entre 300 y 400 millones en 2020 y las previsiones no son nada halagüeñas, ya que se prevén unas pérdidas de otros 634 millones hasta 2023.

CCOO y UGT han pedido en una carta enviada al presidente de la SEPI que Correos sea considerada como una empresa estratégica a rescatar, por ser clave para “la reconstrucción del tejido productivo y para la vertebración social del país”. Partiendo de este principio, ambos sindicatos consideran que sería un error estratégico dejar fuera al operador público español y han solicitado su inclusión en el fondo para reforzar la solvencia empresarial de compañías no financieras afectadas por pandemia del Covid-19.

Recuerdan en su misiva que la SEPI es propietaria de la compañía pública con el 100% de su capital. Y reivindican el papel “estratégico” de Correos por ser “clave para la reconstrucción del tejido productivo y para la vertebración social del país”.

Por estas razones, argumentan, la necesidad de su rescate y el “error estratégico” que supondría dejar fuera al operador público español. El rescate que reclaman sería un “apoyo público temporal” con el que se reforzaría la “solvencia”, dentro del fondo previsto para ayudar a las empresas. Dicho fondo está dotado con 10.000 millones y está prevista su gestión por parte de la SEPI.

En opinión de ambas centrales sindicales, Correos es la mayor empresa pública de la SEPI -a su plantilla pertenecen más de 54.000 trabajadores- y de todo el país, una de las empresas estratégicas que más ha sufrido los efectos de la pandemia, por el desplome de volumen de envíos consecuencia del descenso de la actividad provocada por esta.

Consideran, además, que el modelo de gestión del actual presidente de la empresa, Juan Manuel Serrano, ha fracasado puesto que ha abierto un “agujero histórico” que, en absoluto, se puede justificar con la pandemia, cuando ha colocado al operador público español en una senda de déficit diametralmente opuesta a la de los principales operadores postales europeos que han obtenido importantes beneficios en el mismo contexto.

Por ello, también piden a la SEPI que reconduzca el modelo de gestión personalista de Serrano, claramente fracasado, para evitar que Correos camine hacia una quiebra con consecuencias irreversibles, en el terreno laboral y en el social.

Esta solicitud de fondos para apoyar a la solvencia de empresas estratégicas, y los 17 proyectos que CCOO y UGT presentaron recientemente al Gobierno para obtener la financiación a través de los Fondos europeos para la Recuperación, Transformación y Resiliencia, son absolutamente necesarios para reactivar y modernizar a Correos por ser una de principales empresas nacionales por dimensiones, presencia y vertebración territorial, capital humano e infraestructuras de todo el país, que presta un servicio esencial  -servicio postal público- a los ciudadanos.

Imposible ahora su privatización

La situación que denuncian CCOO y UGT vuelve a traer a la palestra la privatización del servicio postal español. Países como Alemania, Reino Unido, Países Bajos o Suecia, han privatizado sus servicios postales, una “moda” que comenzó en la primera década de este siglo, y que incluso la Unión Europea ha estudiado con el objetivo de acabar con el monopolio postal.

La irrupción de las empresas de paquetería ha sido una competencia demasiada muy fuerte ante una estructura pesada y lenta de Correos. Con el paso del tiempo Correos ha intentado hacer frente a esta competencia abriéndose a todo tipo de servicios, incluida la paquetería y su entrega más ágil. A principios de este mismo mes ha anunciado la implantación de cajeros bancarios en 109 de sus oficinas repartidas por toda España. No en vano, están desapareciendo muchas oficinas bancarias en muchos pueblos del país.

La cuestión es que el ciudadano utiliza cada vez menos Correos como servicio postal, ante el predominio del correo electrónico. Pero debe permanecer su labor pública como en el caso del voto por correo, o al estar presente en lugares donde las empresas de paquetería privadas tardan en llegar. A sus dificultades para incrementar sus ingresos se suman los elevados costes de las oficinas postales. Estas son algunas de las razones por las que en otros países se decidió optar por la liberalización del servicio postal o por su privatización. De momento, los sindicatos piden su “rescate”.

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