Rafa Nadal

Muchos españoles “descubrieron” el tenis con Manolo Santana y su triunfo en la Copa Davis.

Las urbanizaciones, los centros deportivos, colegios, universidades y un larguísimo etcétera se llenaron de canchas de tenis y existieron  larguísimas listas de espera para poder practicar el tenis, deporte que Manolo Santana, con su Copa Davis, había puesto “de moda”.

Aquéllas listas de espera fueron decayendo con el paso del tiempo y han sido menos los aficionados que han continuado con su práctica, ocasional o continua.

Pero el tenis español iba ya preparando al que iba a ser el icono en el tenis de todos los tiempos y por encima de todas las previsiones.

Un Campeón tiene que ser una persona completa y Nadal lo es. No es suficiente jugar bien al tenis y levantar trofeo tras trofeo: Un Campeón  es muchísimo más.

Muchos españoles no entendían de tenis y, menos aún, conocían sus reglas, pero las han aprendido y han disfrutado del tenis gracias a Nadal , que es la personificación del coraje, espíritu de superación, disfrute, humildad, sencillez, cercanía y todo ello está en la antípodas de la arrogancia.

Esa personalidad Nadal la ha ido forjando desde que a los tres años se inició dando sus primeros golpes de raqueta, compaginándolo con el fútbol,  el baloncesto y otros deportes, ganando a los ocho años un título sub-12 de tenis en Baleares.

De familia le viene saber afrontar todas las situaciones y valorarlas objetivamente, sabiendo ganar y perder, “pisar el suelo”, y por ello ha sabido valorar los triunfos con alegría y satisfacción y también con la serenidad de un Campeón.

Nunca dejó de creer, pero tampoco nunca dio por ganado un torneo antes de jugarlo, teniendo siempre mucho respeto por todos sus rivales. Nunca tuvo sentimiento de “superioridad” porque nunca fue ese su estilo y por eso es entrañable para toda la afición, para los entendidos y para los no entendidos.

Por todo ello Nadal es distinto y su sencillez y sinceridad le hacen cercano y familiar. 

Ha sabido ganarse a la afición convirtiéndola “adicta“ a su persona y a su tenis y con su actitud y comportamiento demuestra tener muy bien colocados  “los muebles” de su cabeza.

Su educación, su formación personal y deportiva  han ido “a la par” y es así como ha llegado a ser el mejor tenista de todos los tiempos, en todas sus dimensiones.

Los hay campeones, pero Nadal es el Campeón con Mayúsculas. Aunque se tenga que retirar, cuando se retire, Rafa Nadal siempre será Rafa Nadal.

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