El túnel

La Medicina no es una Ciencia exacta y, además, avanza a una velocidad enorme, a fin de atender a las necesidades vitales de la sociedad.

La Medicina es “punto y aparte” en el desarrollo social y contribuye a que este desarrollo obtenga soluciones y alternativas a situaciones clínicas de enfermos para las que antes no existían soluciones o alternativas.

Muchas son las especialidades y super-especialidades creadas en la Medicina para que los Médicos, unos Licenciados en Medicina y Cirugía y otros Doctores, puedan profundizar en el funcionamiento del organismo del cuerpo humano.

La Universidad de Yale, en Connecticut, E.E.U.U., en ese camino de avance científico-médico, investiga cuándo se produce realmente, la muerte del individuo.

El término “efectivamente” se lo han planteado los científicos al descubrir que la actividad cerebral de pacientes con encefalograma plano, que hasta ahora constituía el signo definitivo para certificar el final de la vida del enfermo, puede no ser tal signo definitivo, debido a esa actividad cerebral descubierta, puede significar que la vida del enfermo no ha llegado a su fin.

Por la inducción en animales del coma reversible mediante anestesia (grupo Profesor Floriz Amzica- Universidad de Montreal), el Profesor Amzica demostró la existencia de actividad cerebral en todos los gatos tratados, al detectar oscilaciones en el hipocampo, que es la zona del cerebro responsable del aprendizaje y de la memoria y estas oscilaciones se transmitían a la corteza cerebral, oscilaciones que nunca se habían detectado antes. En base a tal descubrimiento se plantearon si desconectarían, o no desconectarían, en estas situaciones.

Este descubrimiento podría cambiar los criterios de la “muerte cerebral”, el fin real de la vida del enfermo.

Para el Profesor Amzica, este hallazgo podría influir en los criterios Médicos para establecer o certificar la muerte del enfermo, “pero esto a largo plazo, porque se está muy lejos de ese momento.” 

Según las investigaciones de la Universidad Estatal de Nueva York, los pacientes saben de inmediato que han muerto, puesto que su consciencia sigue funcionando, después de que su cuerpo haya dejado de hacerlo.

En el paro cardíaco el corazón deja de latir y, técnicamente hablando, los pacientes han muerto, sin embargo, en estos estudios poco después estos enfermos fueron reanimados con éxito. “Los pacientes tienen consciencia de las conversaciones y son capaces de ver”.

En este sentido, Ruiz Vecilla, Licenciado en Medicina y Cirugía, relata su experiencia personal tras un infarto de miocardio, con sensación de mordisqueo y frío. Ruiz Vecilla tuvo consciencia de que moría y el convencimiento de la muerte y empezó a reflexionar, asumiendo que se iba, “allá donde vaya“.

Se sintió flotando y viendo una luz, cada vez más grande (el llamado “túnel”) y sintió un enorme placer y sensación de que se quería quedar ahí. En ese momento no era él, Ruiz Vecilla, sino un ser separado del mundo real, sensación de vida placentera y manifiesta que no hubo sueño,  sino que su sensación fue vivida, la vivió.

“La muerte, (termina su relato Ruiz Vecilla), es biológica, pero hay algo que sigue”.

La experiencia propia de Eben Alexander, Neurocirujano de la Universidad de Harvard, comenzó a las 4,30 del 10 de Noviembre de 2.008 en su casa de Virgina, la relata el propio Neurocirujano, a través de G.Suárez , Periodista del Diario El Mundo.

Eben Alexander, amaneció con un dolor de cabeza tan intenso que entró en coma. En Urgencias, los Médicos le diagnosticaron una meningitis que estaba devorándole el cerebro. Parecía condenado a muerte. 

Eben Eber Alexander, como Neurocirujano, sabía que los daños cerebrales pueden provocar “visiones celestiales” a los comatosos. Sin embargo, sus certezas se derrumbaron al abrir los ojos en el hospital.

En su cama de urgencias, su neocortex había dejado de funcionar por completo. En teoría su mente estaba desactivada, pero “mientras mi cuerpo estaba en coma, mi consciencia viajó a otra dimensión del universo. “Se trataba de una dimensión que mi antiguo “yo” habría tachado de imposible”. Hasta que despertó al séptimo día.

El Dr. Gaona, se refiere a dos procesos que son el “proceso de morir” y el estado de “técnicamente muerto”.

Y es ese “tecnicismo“ el que podría ser superado, porque la vida celular desestructurada puede regenerarse (Dr. Martín Loeches) y por ello la Ciencia se plantea hasta qué punto los criterios de los Médicos al certificar o declarar el momento de la muerte del paciente pueden estar, o no, actualmente acertados y con ello, la duración del estado vegetativo y el momento de la donación de órganos, además de otros muchos aspectos y situaciones.

¿Cuándo hay muerte cerebral?, ¿cuándo hay encefalograma plano?, en definitiva, ¿cuándo se produce la muerte “técnicamente” hablando?

No se trataría de que un fallecido volviese, “resucitase”, se trataría de que no habría muerto.

La Medicina avanza a pasos agigantados y en un futuro los criterios o “límites” de  todo ello pueden cambiar.

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