Jornada laboral de 32 horas semanales

jornada laboral

Desde los comienzos del desarrollo industrial existe una eterna promesa: en el momento en que las máquinas puedan hacer el trabajo de los humanos, estos tendrán más tiempo para su ocio. La historia, hasta el momento, nos ha demostrado, más bien, lo contrario. Incluso, este impacto se ha visto reflejado en producciones culturales, principalmente, del siglo XX. Desde la literatura de ciencia ficción de autores como por ejemplo, Karel Capek con su R.U.R. (Rossorum’s Universal Robots) hasta el cine, encabezado por Tiempos modernos del cómico inglés Charles Chaplin. Pero, todo parece estar acercándose al sueño.

En los últimos años, diferentes países de la Unión Europea comenzaron a modificar sus regímenes laborales para descender la cantidad de horas y días semanales de los y las trabajadores. Bélgica encabeza la lista dentro de la reducción horaria, proponiendo un máximo de 32 horas semanales distribuidas en cuatro por semana o agrupando horas de trabajo en un período para producir tiempo libre en otro. Francia también presenta un programa de 35 horas semanales, plan al que el Reino Unido está realizando sus pruebas piloto para evaluar resultados en cuanto a productividad. Otro candidato a probar este sistema es Portugal, habiendo sido la bandera de la última campaña presidencial del país peninsular.

La jornada laboral a lo largo de la historia española

– 1593: Felipe II dicta la ley VI de Ordenanza en Instrucción en la que ejecuta: “Todos los obreros de las fortificaciones y las fábricas trabajarán ocho horas al día, cuatro por la mañana y cuatro por la tarde; las horas serán distribuidas por los ingenieros según el tiempo más conveniente, para evitar a los obreros el ardor del sol y permitirles cuidar de su salud y su conservación, sin que falten a sus deberes”.
– 1919: tras la histórica huelga “La canadiense”, España se convierte en el primer país en establecer por ley la jornada de ocho horas.

Reducción en la jornada laboral en España

En mayo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó el programa España 2050: Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo, el cual clasificó como el “primer ejercicio colectivo de perspectiva estratégica” para conocer “qué país queremos ser dentro de 30 años”. Dentro de los nueve grandes bloques en que se desarrollan los 50 objetivos propuestos para la próxima treintena se destacan los relacionados al impulso de un trabajo más saludable y satisfactorio.

Estas propuestas toman como antecedente los casos de países tales como Finlandia, Suecia, Dinamarca o Alemania. El objetivo plus ultra es incrementar la productividad de los y las trabajadores/as sin comprometer la creación de empleo. Lo que se propone es reducir la cantidad de horas trabajadas semanalmente, que en la actualidad promedian las 40,6 distribuidas en 5 días y pasar a jornadas de 32 horas dividida en 4 días a la semana.

¿Cuáles son los nueve grandes bloques del plan España 50?

Desafío 1: Ser más productivos para crecer mejor
Desafío 2: Conquistar la vanguardia educativa
Desafío 3: Mejorar la formación y la recualificación de nuestra población
Desafío 4: Convertirnos en una sociedad neutra en carbono, sostenible y resiliente al cambio climático
Desafío 5: Preparar nuestro estado de bienestar para una sociedad más longeva
Desafío 6: Promover un desarrollo territorial equilibrado, justo y sostenible
Desafío 7: Resolver las deficiencias de nuestro mercado de trabajo y adaptarlo a las nuevas realidades sociales, económicas y tecnológicas
Desafío 8: Reducir la pobreza y la desigualdad y reactivar el ascenso social
Desafío 9: Ampliar las bases de nuestro bienestar futuro

Argumentos para la jornada de 32 horas

Tal como se ve en el orden de los desafíos planteados, el primero de ellos expone la voluntad de aumentar la productividad, como así ampliar la tasa de empleo equiparándola con la de los países más avanzados de Europa (UE-8). El pilar sobre el que descansa esta medida radica en la creencia en que, al trabajar menos tiempo, se aumentará la productividad de los y las trabajadores, que aumentará el consumo y mejorará el estado psíquico-emocional de los y las implicados. Asimismo, se espera la utilización de nuevas tecnologías para lograr este objetivo. A su vez, desde el sector sindical, coinciden con la propuesta, Pepe Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT) expuso: “el hecho de tener un mayor volumen de carga de trabajo impide que las personas trabajadoras puedan desarrollar un proyecto de vida digno. Con una alta tasa de paro estructural, necesitamos generar una redistribución del empleo y de la carga de trabajo en los hogares, potenciando la conciliación”.

La propuesta parte de cuatro puntos como diagnóstico de la situación actual:
1- Baja tasa de empleo. Según datos oficiales, recién en 2019 se logró la tasa de empleo previa a la crisis de 2008, la cual disminuyó a raíz de la pandemia COVID-19. Lo cual posiciona al país por debajo de la media de los países UE-27. Alta tasa de desempleo. En 14 de los últimos 39 años, la tasa de paro ha superado el 20%. Lo que se agravia con la tasa de paro juvenil, de un 33% de este sector etario.

2- Precariedad laboral. Esto se ve en cuatro aspectos: un alto índice de alta temporalidad (contratos temporales), trabajo a tiempo parcial no voluntario, elevada rotación laboral y, por último, la baja calidad laboral.

3- Insatisfacción laboral. Las encuestas nos dicen que el 11% de nuestros trabajadores lidian con situaciones emocionalmente perturbadoras (el porcentaje más alto de la UE), que el 15% siente insatisfacción con su situación laboral, que el 31% no aprende nada en el puesto de trabajo, y que 1 de cada 3 sufre estrés laboral (una proporción muy superior a la media de la UE-8 o la UE-22). De hecho, si no necesitasen el empleo para vivir, más de la mitad de las personas ocupadas en España no trabajarían; en cambio, tres de cada cuatro daneses u holandeses sí lo harían.

4- Polarización salarial y del empleo. Básicamente, se observa una gran distinción entre los trabajos de tareas rutinarias (por ejemplo, tareas administrativas o industriales) frente a los que implican gran capacidad de abstracción y decisión.

En septiembre, la Dirección General de Trabajo de la Generalitat Valenciana pondrá en marcha el primer proyecto experimental para llevar a cabo esta empresa. Para lograrlo, se ha destinado un presupuesto de 10 millones de euros para la subvención de las empresas que presenten proyectos donde justifiquen cómo optimizar las horas trabajadas por los y las empleadas y cómo esto aumentará la rentabilidad de la firma.
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