Gestionar el tiempo de la vida; el Gobierno apoya un proyecto para implementar la jornada laboral de 4 días

El pasado 28 de enero el Gobierno aceptó la propuesta de Más País de impulsar un proyecto piloto para la reducción de la jornada laboral e implementar la semana laboral de 4 días o 32 horas laborables. El proyecto apoyará con 50 millones de € de fondos europeos a las empresas que den este paso importantísimo hacia un nuevo modelo de empresa y de vida, y la medida se enmarcará en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno.

Íñigo Errejón, líder de Más País, del Grupo Mixto en el Congreso de los diputados,  ha mostrado  su satisfacción por este acuerdo, que incluye a las principales formaciones políticas de izquierda de nuestro país. Para él “los fondos europeos deben servir también para reorientar la economía hacia la mejora de la salud, cuidar el medioambiente y aumentar la productividad”. La idea es que esas compañías mantengan intactos los salarios mientras reciben un complemento y hasta que se consolide el incremento de producción, que se presume derivado del mayor rendimiento del empleado.

Lo que parece difícil es que los empresarios patrios compartan esta visión de futuro y se muestren de acuerdo.  Ya el pasado mes de diciembre, cuando desde el Gobierno se lanzó un globo sonda a la opinión pública sobre el asunto, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, calificó la propuesta como «ocurrencia» e insistió en que “no es momento de esos debates”.

Pero la mayoría de empresarios ven que sí; que puede ser  el momento. María Álvarez es empresaria y la cara visible de “4suma” una campaña, una idea, una coalición de empresas y trabajadores que propone reducir la semana laboral a un máximo de 4 días para conciliar, aliviar los servicios públicos como el transporte y reducir el riesgo de transmisión del virus, actualmente, y de emisiones para mejorar el planeta siempre.

María Álvarez

María ha implantado la idea en sus dos empresas, una de hostelería, Francachela, y otra de organización de eventos y marketing, Efímera, junto a su socia Elena García. Ambas fundaron  la asociación de empresas SANNAS,  con ya 150 asociados, unidos por contar con el “triple balance”; un equilibrio ecológico, económico y social. Ella ve este acuerdo de gobierno como un paso de gigante y tiene la respuesta a todas las dudas sobre la medida como empresaria, como trabajadora, como mujer y como madre, absolutamente aplicables a otras empresas, cualquier profesión, los varones, los padres… Parece un beneficio totalmente universal.

¿Cómo te metiste tú en esto hasta ser la cara visible de esta idea tan transformadora?

“Soy hija de sindicalista y he visto cómo mi padre ha luchado y ha costado implantar la jornada de 35 horas semanales toda la vida. Quizá por eso, como empresaria, busco el beneficio como es lógico, pero entiendo que debo promover ideas y trasformación social, como ocurre en el resto del mundo y hacen personas como Bill Gates, por ejemplo”.

¿Por qué el tejido empresarial está en contra de medidas como está; es una manera de mantener la estructura de clases y servilismo laboral?

“He oído poquísimas voces en contra y no creo que lo estén tanto. Empresas del Ibex 35 que conozco ya están experimentando en este sentido, son sensibles a pensar en nuevas formas de organización del trabajo, para que los trabajadores se sientan vinculados a la empresa”.

“A mí me ha sorprendido gratamente la acogida de la campaña, lanzada en mayo de 2020, por lo que nos han llamado “locas de la colina” infinitas veces. En apenas seis meses hay jornadas y países por todo el mundo que se han mostrado favorables (la primera ministra de Finlandia, la de Escocia, de Nueva Zelanda, el Ministro de Trabajo alemán, los sindicatos en Reino Unido y Alemania, los verdes europeos…) El mismo director del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, se manifestó a favor de estudiar esta propuesta y sus efectos. Lo están probando ya empresas de la talla de Microsoft o Unilever. En España economistas, que podrían haber estado en contra, a través del blog “nadaesgratis” aseguran que hay que estudiar y valorar esta propuesta. En un asunto tan disruptivo es difícil encontrar los niveles de consenso que estamos viendo”.

¿La pandemia nos ha ayudado a ver el futuro en estos términos de gestión del tiempo y de la vida?

“Absolutamente. La pandemia ha estirado al máximo las costuras de un modelo de producción que genera una tensión insoportable en las familias; que tenemos que criar y trabajar con unos recursos claramente insuficientes. Cuatro millones de familias con hijos menores de 14 años se han visto encerradas en su casa durante tres meses y ha reventado el sistema que, claramente, no funcionaba bien.  Se había sustituido el modelo de familia en el que trabajaba un solo progenitor y el otro cuidaba, al que trabajan los dos y esas tareas se invisibilizan o se sustentan sobre, principalmente, el trabajo de las mujeres, que terminan realizando tres y cuatro turnos diarios”.

“Esto, además, pone en riesgo el crecimiento económico de los próximos años. Hace mucho que se sabe que en las sociedades occidentales el factor de crecimiento, o el recurso con el que podemos crecer exponencialmente, es la incorporación al mercado de trabajo de las mujeres. O resolvemos el problema de los cuidados o perdemos la oportunidad”.

Por esta razón, ¿no es mucha casualidad que hayan sido mujeres líderes las primeras en mostrarse totalmente a favor de esta medida?

“Completamente. Este es un movimiento que está impulsado prácticamente al 100% por mujeres, porque somos las que estamos en primera línea de esta crisis (la de la falsedad de trabajar y criar al mismo tiempo). Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, quien fue madre estando ya en el cargo, dijo que se lo podía permitir porque su marido había dejado su trabajo para ser cuidador a tiempo completo. Quien puede sumir eso, lo hace, pero no todo el mundo puede. Por esa razón se necesita un modelo de conciliación que sea para todo el mundo. Y este problema es aplicable a quien tiene personas mayores, necesita formación o cualquier otra cuestión que queda anulada por el trabajo”.

¿Cómo se puede introducir la medida, repartir el trabajo y mantener el salario? ¿De qué manera se puede implementar?

“No se trata de repartir el trabajo existente. Es una meta por la cual las empresas se replanteen su modelo de negocio y de producción, y busquen sistemas y procesos más eficientes que les permitan reducir las horas de los trabajadores. Se trata de una propuesta de innovación para las empresas. Es como una maratón; no se trata de llegar, sino de cómo te preparas para ello”. 

¿Tiene algo que ver con todo esto con la amenaza de la mecanización y la robotización de tareas?

“La Inteligencia Artificial y los robots no son una amenaza; la tecnología sustituye esas tareas repetitivas que no exigen un proceso de pensamiento crítico detrás. Se trata de dar esas tareas a las máquinas no para sustituir los trabajadores, si no para que estos crezcan, sean más productivos y cualificados, y que como país obtengamos mejores resultados.  Quien quiera estar preparado para ello debe modernizarse, cambiar y generar puestos más productivos y mejor remunerados. Eso es distinto a la idea de repartir el trabajo, que en muchos sectores en España es de baja calidad y no tiene reparto posible”.

“En España tenemos un problema de sobre-cualificación, de personas que trabajan por debajo de su perfil profesional. Los empresarios de hostelería vemos constantemente personas trabajando de camareros con dos carreras. El problema de la baja productividad no es de los trabajadores, es de los modelos de negocio y el tipo de empresas que tenemos; son empresas pequeñas y poco innovadoras. Los empresarios deben querer hacer esa trasformación para generar trabajo más cualificado que no será sustituido por la tecnología. Esta acabará realizando tareas más repetitivas que no exigen un proceso de pensamiento crítico. No debemos ponernos a la defensiva con la automatización; no va a desaparecer. Queremos que los humanos se formen y puedan controlar esa máquina. Debemos ir a lo importante y no perder tiempo absurdo en trámites y reuniones largas, que retienen talento y tienen a la gente dando lo mejor de sí”.

¿Cómo 4suma para promocionar la idea revolucionaria?

“Nuestro trabajo ha sido más bien de Lobby, impulsando la divulgación e información de esta necesidad, hablando con muchas empresas y poniéndonos a la disposición de todas las que entiendan que pueden llegar a implantarlo. No somos partidarias de imponer esta idea por decreto. Cada empresa debe realizar su propio recorrido”.

¿Cuánto camino se ha recorrido ya en España?

“Nosotras fuimos las primeras en la hostelería y en el márketing. Software del sol, de Jaén, lleva haciéndolo un par de años y Xakata, la web experta en tecnología, también. Y hay muchas pequeñas empresas que van mucho más allá, que siempre han tenido medidas mucho más flexibles, como es el caso de muchas cooperativas. No es un grandísimo reto para compañías que lo podrían implantar de hoy para mañana. Y ya hay ejemplo de ganancias sin haber perdido productividad.  Para eso trabajamos desde 4Suma, para lanzar la idea y acompañar a las empresas que necesiten apoyo en asesoría, consultorías de procesos y productividad, que es donde puede ser muy efectivo este proyecto del Gobierno”.

“Lo que se ha aprobado hoy es un proyecto piloto. Agradecemos a Más Madrid que haya peleado tanto en el Congreso. Lo más relevante de este anuncio es que pone sobre la mesa que la jornada de cuatro días nunca fue una locura; necesitamos grandes medidas e ideas que nos saquen de la crisis económica, social y sanitaria que tenemos encima, y a grandes males grandes soluciones.  Necesitamos ideas valientes y esta idea cada vez cobra más fuerza”.

Explicado desde la política

La importancia de este proyecto aupado por el Gobierno merece explicaciones y sus propulsores políticos de Más Madrid las ofrecieron a través de un streamer en redes sociales el pasado lunes día 8 de febrero. Así, Iñigo Errejón explicó que los 50 millones de € se van a gestionar desde el Ministerio de Industria, para las empresas que así lo decidan, voluntariamente, sin coste y sin reducción de salario, vayan probando, “para que se haga el mismo trabajo con menos tiempo. Los trabajadores más descansados, más felices y más creativos, son más productivos”.

Joan Baldoví reconoció saber por propia experiencia que “siempre he sido más productivo cuando he estado a gusto y he trabajado en una empresa que me permitía acabar a las 5 de la tarde, encargarme de mis hijas, aprender baile, ir a la compra y ser un buen alcalde” por ejemplo. Inés Sabanés ofreció la visión ecologista de la medida al relatar cómo “en el sector público del Estado de Utah se ha demostrado la diminución efectiva en horas de desplazamientos, emisiones y consumo energético con una medida similar. Con tiempo se puede comprar en comercios de cercanía, productos de temporada, de calidad, conseguir efectos en la alimentación, en nuestros hábitos y en la vida en familia. Es una propuesta social, sostenible y verde basada en la utilización racional de los recursos”.

Rita Maestre, por su parte, enfatizó la importancia de esta medida para las mujeres “que llevamos toda la pandemia atendiendo teletrabajo, niños, la casa… Este proyecto piloto es necesario para la conciliación y la regulación en la vida de las mujeres”.

Ya se está viendo el sentido a la propuesta porque una vida más lenta es una vida menos contaminante. Para Más Madrid, es “una medida para mantener derechos conquistados, para  dejar el “no nos da la vida” y poner ésta en el centro. No se puede sostener la economía a costa de la vida de las personas. El debate de la jornada laboral de 4 días ha venido para quedarse para liberar más tiempo y liberar más vida”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *